En la sociedad actual la presencia de animales de compañía va en aumento, no solamente por la compañía emocional y afectiva que despiertan sino también porque tener animales en casa representa una forma de resistencia pasiva al modelo urbano actual cada vez más alejado del medio natural y, muchas veces en soledad. También en los contextos familiares (tradicionales y nuevos) se está produciendo un
incremento de la interacción entre animales y personas en armonía y con evidentes beneficios psicosociales en el grupo y en sus integrantes, incluyendo el buen trato de los animales y su integración a la vida comunitaria. Desde que el ser humano empezó a domesticar a los animales que había en su entorno con el fin de que le ayudasen en sus quehaceres cotidianos, son incontables las diferentes maneras en que éstos han servido al hombre. Una de estas maneras que, en los últimos años ha despertado un gran interés, es la contribución a la mejora de nuestra salud física y mental. Por eso, en la actualidad existen colectivos de profesionales de diversos ámbitos científicos que realizan investigaciones y ponen en práctica Terapias Asistidas por animales. De hecho, la terapia con perros está ya muy difundida en muchos países de Europa y América, y está centrada en la diversidad. Los perros no solamente se utilizan para la asistencia de personas con deficiencias físicas, como los de la ONCE, sino que también se aplican programas de Terapia en centros disciplinarios, hospitales infantiles y de cuidados paliativos, en centros de educación especial, en hospitales psiquiátricos, en residencias para la Tercera Edad y en instituciones para tratar problemas de conducta infanto-juveniles, así como en centros de desintoxicación de adicciones. Este curso incide en los beneficios derivados de la vinculación entre animales y personas, y se centra en maximizar la capacidad terapéutica y social de dicha relación, con un especial énfasis en el caso de personas en situación de riesgo de exclusión social.