ILUSTRE Y VENERABLE CONGREGACIÓN DE JESÚS NAZARENO Y SANTO ENTIERRO
Erigida canónicamente el 1 de mayo de 1689. El origen de la congregación hay que buscarlo en los desfiles procesionales: el penitencial del Miércoles Santo, en el cual desfilaban con cruces y sin imagen alguna y el Jueves Santo, en el que alumbraban con hachones la imagen del paso de Jesús con la Cruz, organizada por la Vera Cruz
. Esta devoción iba pasando de padres a hijos. Los cuales viendo que la procesión del Miércoles Santo era más cosa de irrisión que de edificación ya que los muchachos llevaban cruces con poco orden, túnicas cortas o arrastrando, diversos colores... solicitaron que los citados devotos se les permitiese llevar otras cruces, que todos fuesen con túnicas, coronas y sogas uniformes, lo que les fue concedido por la Cofradía. Con este motivo y viendo el lucimiento que había tenido la procesión decidieron adornar a Jesús y no contentos con esto pensaron en que esta devoción exigía una hermandad y con afecto la establecieron y fundaron en el Real Convento de San Francisco de esta ciudad, con el título de Venerable Congregación de Jesús Nazareno por medio de sus ordenanzas que hicieron, aprobaron y firmaron en 11 de noviembre de 1688 y he aquí el origen de esta Congregación. Aunque su autorización oficial por la autoridad eclesiástica no tuvo lugar hasta un año después, el 1 de mayo de 1689, fecha en la cual se aprobaron los Estatutos. La imagen permaneció en el Convento de San Francisco hasta el día 4 de Octubre de 1716, fecha en la cual, el día de la procesión general la santísima imagen de Jesús Nazareno, se trasladó al Colegio de San Carlos de Clérigos Menores. Posteriormente el paso volvió a cambiar de lugar, cuando las tropas francesas que ocupaban nuestra ciudad dieron orden de extinción de todos los conventos de Religiosos y Colegios, la Congregación se trasladó el día 4 de septiembre de 1809 a la Iglesia del convento de las Angustias Recoletas, en donde continuó celebrando sus funciones hasta el 3 de septiembre de 1810, fecha en la cual fue extinguida. El 15 de Enero de 1811 se llevó provisionalmente la imagen de Jesús a la parroquia de San Julián. Pero en 1812 libres del yugo de los franceses, se solicitó y consiguió licencia para su restablecimiento en dicho lugar. Y esta solicitud fue concedida el 15 de agosto de 1814, quedando definitivamente establecida en la Iglesia de San Julián, donde actualmente reside. Por lo tanto será en el año 1716 cuando los nazarenos sacan por primera vez el Paso actual de Jesús Nazareno, sustituyendo así a la imagen del Jesús Nazareno de la Vera Cruz. Esta primera salida tuvo lugar el día 9 de Abril a las 2 de la tarde, a hombros de 26 hombres con túnicas y guiados por la cruz de madera de la congregación, hasta la casa del Señor Obispo, donde éste bendijo las imágenes. Pero la desvinculación con la cofradía de la Vera Cruz no fue tarea fácil, ya que durante años ambas cofradías pleitearon respecto a la propiedad del paso y los derechos procesionales del Miércoles y Jueves Santo, unido a los celos que a la Vera Cruz le provocaba el auge que habían tomado aquellos antiguos devotos suyos. Pero los problemas de los hermanos Nazarenos también se produjeron de manera interna, puesto que al producirse el traslado del paso del Convento de San Francisco al Colegio de San Carlos de Clérigos Menores, algunos hermanos se quedaron en San Francisco, lo cual originó un cisma dentro de la congregación, ya que llegaron a existir de manera paralela dos congregaciones, la llamada “Antigua y Verdadera Congregación de Jesús Nazareno”, ubicada en el convento de San Francisco y la “Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno” que se fue la que se trasladó al Colegio de San Carlos. La solución a todos estos problemas requirió la mediación del Señor Obispo, que el 6 de Octubre de 1724 hizo firmar un convenio con el fin de solventar las desavenencias, donde se establecía que los Nazarenos volverían a concurrir con cruces a la procesión del Miércoles Santo y que la Vera Cruz permitiría el desfile del nuevo Paso en la Procesión del Jueves Santo. El traje con el que procesionaron en aquella ocasión los hermanos Nazarenos consistía en túnicas de holandilla morada, capillo de lo mismo, soga de esparto al cuello, corona de espinas y rosario en la mano. A excepción del rosario que en la actualidad está en desuso, este sigue siendo el traje que en la actualidad portan los hermanos de cruz que acompañan a los pasos. Posterior las dos congregaciones continuaron estableciendo acuerdos como muestra de amistad, unión y hermandad, tales como compartir hermanos a la hora de la procesión para acompañarse mutuamente durante la misma. En el año 1806, el obispo decide que las procesiones del miércoles y jueves santo se unifiquen en una sola: la llamada Procesión General del Santo Entierro que saldrá el Viernes Santo por la tarde y en la que desfilarán con sus respectivos pasos, la “Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción, su Madre”, la “Congregación de la Santísima Trinidad bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús Divino Rescatado” y la “Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno”. En el últimos siglo hay que destacar dos momentos graves en la Historia de la Congregación; el primero es el de los años anteriores a la guerra civil de 1936, en los que llegó a existir una verdadera persecución a la Iglesia y en consecuencia las manifestaciones religiosas. Los nazarenos dieron ejemplo de entereza, como siempre habían hecho, saliendo a cara descubierta y rezando en la mañana del Viernes Santo el rosario en voz alta por las calles de la ciudad, y por la tarde acompañando a la imagen de Jesús Nazareno, a la que en algunas ocasiones tuvieron que defender incluso poniendo en peligro su integridad física. Otro momento crítico fue en los años 70 y mediados de los 80, momento en el que gran número de hermanos se dan de baja de la cofradía o dejan de asistir a los actos debido a que los usos y costumbres tradicionales sufren una profunda transformación que da lugar al confucionismo y la desorientación religiosa, no acorde con la filosofía de vida del momento, puesto que ya están caducos y trasnochados. Fue preciso en dicho año en el que la cofradía estuvo a punto de desaparecer cuando fue elegido Hermano Mayor de la Cofradía D. Juan Calderón Sánchez, miembro de una numerosa y antigua familia de nazarenos. Dura tarea fue la que tuvo que afrontar el hermano mayor respaldado por un pequeño número de hermanos. Algunos de esos logros fueron la renovación de los Estatutos para su adaptación a los nuevos tiempos; la incorporación de la mujer a las procesiones vistiendo túnica e incluso cargando con el paso del Santo Entierro, la restauración de la imágenes de Jesús Nazareno y la Virgen del Paso del Encuentro, así como la incorporación de diversos objetos procesionales, tales como nuevos estandartes, cincuenta nuevas cruces de penitencia y las pequeñas cruces que se colocan en el paso en recuerdo de los Hermanos fallecidos. La incorporación del segundo paso a la procesión el del “Santo Entierro”, hace necesario modificar el nombre de la Congregación, pasando a llamarse desde ese momento “Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno y Santo Entierro”. Este grupo (el del Santo Entierro), fue sacado por primera vez el 23 de abril de 1943, a hombros de treinta hermanos. Más tarde, y como consecuencia de la decadencia en la que se había sumido la Congregación, salió con ruedas. A partir de 1993 volvió a procesionar a hombros de setenta hermanos (muchos de ellos mujeres) aguantando sin relevo todo el recorrido, con lo que dan un ejemplo de sacrificio, disciplina y entusiasmo que año tras año es reconocido por público y congregantes al entrar en San Julián.