12/10/2026
Compañeras y compañeros,
Ser geógrafo en el siglo XXI es mucho más que estudiar mapas; es aprender a leer los signos de un planeta en transformación. Es interpretar, con el rigor de la ciencia, los datos que revelan el avance del cambio climático, la presión sobre los recursos, las migraciones, los conflictos y las desigualdades que moldean nuestros territorios.
Pero también es escuchar la poesía de la Tierra: la voz de los ríos que cambian su cauce, de los bosques que resisten y de las ciudades que buscan un futuro más sostenible. La geografía nos enseña que todo está conectado, que ninguna frontera detiene los vientos, el agua ni los desafíos que compartimos.
Nuestra misión es comprender esas conexiones, anticipar riesgos y construir soluciones. Porque mapear el mundo no es solo describirlo; es contribuir a transformarlo. Hoy, más que nunca, la sociedad necesita geógrafos capaces de unir conocimiento, sensibilidad y compromiso para guiar el camino hacia un planeta más justo, resiliente y habitable para las generaciones presentes y futuras.