06/03/2026
En este día tan señalado y lleno de gracia para nuestra querida ciudad de Santa Fe, vivimos con profundo recogimiento y emoción el traslado del Santísimo Cristo de la Salud hacia la Iglesia Parroquial de la Encarnación, donde dará comienzo su solemne septenario en su honor, preparándonos espiritualmente para los días de culto y para su esperada salida procesional.
Hoy Santa Fe vuelve su mirada al que es su sagrado protector, al Señor de la Salud, que sale al encuentro de su pueblo para presidir estos días de oración, fe y renovación cristiana. Su presencia entre nosotros nos recuerda que Cristo camina siempre con su pueblo, que nos sostiene en nuestras dificultades y que nos llama constantemente a vivir según el Evangelio, con amor, humildad y esperanza.
Desde la Cofradía Gitana de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza queremos unirnos fraternalmente a esta venerable hermandad y a todos sus hermanos, compartiendo la alegría y la responsabilidad que supone preparar estos cultos que tanto significan para la vida espiritual de nuestro pueblo.
Nuestra hermana mayor, Dolores Abril, desea trasladarles sus más sinceros deseos para que este septenario sea un verdadero tiempo de gracia, de encuentro con el Señor y de profunda evangelización cristiana. Que cada celebración, cada oración y cada momento vivido ante el Santísimo Cristo de la Salud sirva para fortalecer nuestra fe, renovar nuestros corazones y acercarnos más a Dios.
Las hermandades estamos llamadas a ser testimonio vivo del Evangelio en nuestras calles, a llevar el mensaje de Cristo a todos los rincones de nuestro pueblo y a vivir nuestra devoción con autenticidad, caridad y compromiso cristiano.
Que el Santísimo Cristo de la Salud bendiga a su hermandad, a todos sus devotos y a todo el pueblo de Santa Fe, y que estos días de cultos y su próxima salida procesional nos ayuden a vivir con mayor intensidad el amor de Dios y la alegría de sentirnos siempre bajo la mirada misericordiosa de Nuestro Señor.
Que Él nos conceda salud, fe y esperanza, y que sepamos siempre caminar como verdaderos cristianos, siguiendo sus pasos y confiando plenamente en su infinita misericordia.