07/07/2016
" Las partículas elementales: el color y el sabor de los quarks "
Feliciano Carlos De Soto Borrero
Area de Física Aplicada. Departamento de Sistemas Físicos, Químicos y Naturales
Jueves 14 de Julio, 12:00. Aula B03 Ed. 24 UPO
El modelo estándar de la física de partículas, que describe las interacciones entre las partículas fundamentales de la naturaleza, nos proporciona la formulación matemática de todas las interacciones que conocemos excepto la gravitatoria. En el caso de las interacciones electromagnéticas, la teoría correspondiente es extraordinariamente precisa, alcanzando hasta doce cifras significativas en sus predicciones, corroboradas experimentalmente. El caso de la interacción fuerte, que es la responsable de que los quarks estén confinados en el interior de protones y neutrones, es diferente y, a pesar de que la formulación matemática se conoce desde la década de 1960, no se ha conseguido aún una comprensión adecuada del fenómeno que hace que los quarks no aparezcan aislados en la naturaleza. A lo largo del siglo XX, primero con ayuda de cámaras de niebla y posteriormente con aceleradores de partículas, se fueron descubriendo diferentes hadrones (partículas que como protones y neutrones sienten las interacciones fuertes), lo que llevó a la conjetura de que estos hadrones estaban formados por quarks y a postular la interacción que había entre estos. Las herramientas que funcionan en el caso de la interacción electromagnética, no obstante, se han demostrado inútiles para abordar la interacción fuerte. La única forma de abordarla es a través de métodos numéricos -Monte Carlo-, lo que nos ha permitido avanzar en nuestra comprensión de la interacción fundamental entre quarks. Esta es responsable, por ejemplo, de casi toda la materia que vemos en el universo, y es fundamental para comprender desde las colisiones de partículas en los grandes aceleradores que han permitido encontrar el Bosón de Higgs, hasta los primeros instantes del universo tras el Big Bang.