02/06/2026
Hola Guerrer@s!!
Era 1932 y la Metro Goldwyn Mayer estrenaba “Tarzán de los monos”. Tras ella empezaría una saga de gran éxito que marcó a generaciones a base de secuelas y continuas proyecciones en matinales y televisiones. Es verdad, el personaje ha dado lugar a varias decenas de películas con diferentes intérpretes en el papel del héroe de la selva.
Él fue nada menos que el sexto (de hecho la primera adaptación es de 1918), y detrás vinieron muchos más. Pero, para el mundo, el único Tarzán de carne y hueso es y será siempre Johnny Weissmüller. Un hombre real (no como su mítico grito), aunque su historia, como la de estos clásicos del cine de aventuras, cada año que pasa resulta más increíble.
Nacido el 2 de junio de 1904 en el entonces imperio austro-húngaro, el pequeño John tuvo una infancia difícil, marcada por su primer traslado a Chicago y la posterior muerte de su padre, víctima de la tuberculosis. Fue en el lago Michigan de esta ciudad donde aprendió a nadar; a los catorce años ingresó en la selección local del YMCA y fue entrenado por Bill Bachrach, quien le hizo perfeccionar la brazada de crowl que le mantuvo invicto durante diez años (seis patadas de las piernas por cada dos brazadas de los brazos, en perfecta sincronización).
En 1922 batió el récord mundial de los 300 metros libres e hizo los 100 metros libres en 58,6 segundos, con lo que se convirtió en el primer nadador que cubría esa distancia en menos de un minuto. Dos años después, en los Juegos Olímpicos de París, había mejorado esta marca en 1,2 segundos, un récord que parecía imposible lograr por aquel entonces. Además, batió los récords de los 400 metros y de los 4x200 libres relevos, y, finalmente, se adjudicó la medalla de bronce ex aequo con la selección de water polo norteamericana. En 1928 participó en las Olimpiadas de Amsterdam, donde ganó dos oros más, en 100 metros y 4x200 libres relevos; sin embargo, no le fue permitido competir en los Juegos Olímpicos de 1932 por haber sido modelo de trajes de baño.
Su magnífica figura hizo que fuera contratado por la MGM para interpretar el papel de “Tarzán de los monos”, el famoso personaje novelesco creado por Edgar Rice Borroughs, junto a Maureen O’Sullivan en el papel de Jane. Desde su debut en 1932, participó en unas veintiún películas, siempre contratado por los mismos estudios.
En 1973 sufrió un ataque cardíaco que le obligó a hospitalizarse y del que no se recuperaría, ya que dos años más tarde tuvo que ser ingresado de nuevo; tomó entonces la decisión de establecerse en la ciudad mexicana de Acapulco, donde residió hasta su muerte en 1984.
Fuente: Fotogramas