17/10/2020
HERIDAS QUE NUNCA SANARON
Cuando se perdona una falta, el amor florece, pero mantenerla presente separa a los amigos íntimos.
Proverbios 17:9 NTV
Hace poco me quitaron las muelas del juicio, sinceramente pensé que las últimas que me sacaron se curarían más rápido que las anteriores, pero me equivocaba, fue mucho peor. Me salieron llagas y una herida en el labio que no se terminaba de curar. Por mucho que cuidara esa herida cada vez que me reía se volvía a abrir, me dolía muchísimo e incluso me llegaba a sangrar. Todo esto me hizo sufrir bastante. Y pensaréis "¿por qué me están contando esto?", bueno la respuesta es sencilla, hoy quiero hablar de heridas, las heridas del corazón.
No sé si alguna vez te han hecho daño, más que físicamente me refiero a nivel emocional. Que te hayan mentido, gritado, jugado contigo o que un amigo, tu pareja o incluso un familiar cercano te haya abandonado. Cuando alguien a quien valoras mucho te abandona te quedas destrozado, se marcha de tu vida alguien muy importante para ti causando un daño prácticamente irreparable. Aunque también puede darse el caso contrario, que esa persona se marche porque el daño irreparable lo hayas hecho tú y esa persona deje de confiar en ti.
El caso es que el respeto, el amor, el cariño, se convierten en todo lo contrario y comienza una guerra que no tiene fin. A veces pensamos que perdonamos... Pero nos engañamos a nosotros mismos ¿Por qué hablamos mal de esa persona cuando estamos con nuestro amigos? ¿Por qué no queremos verla ni saludarla? ¿Por qué sacamos el cajón del rencor y empezamos a echar cosas en cara que ya se habían "solucionado"?
En efecto, al igual que la herida de mi labio, se reabren las heridas del corazón. Pero esas heridas no sangran, de ellas lo que sale es rencor, dolor, malos pensamientos, juicio sin piedad, murmuración y sobre todo mucha decepción.
Querido amigo, hoy te quiero invitar a que entregues las heridas de tu corazón al Dios que te creó, ya que Él es experto en las heridas más complicadas. Cuando de verdad las entregamos, Él es capaz de quitar el dolor, la ira y el rencor que continuamente reabren la cicatriz.
(Sigue en comentarios)