04/02/2022
La obra de Faustino González.
Un alcalde comprometido con el patrimonio histórico y cultural de Tierra de Campos
El pasado 31 de enero de 2022 murió Faustino González a causa de una enfermedad. Murió el que fuera alcalde de Cuenca de Campos durante 40 años. A lo largo de su vida había sido agricultor, ganadero, empresario, político, y muchas cosas más, pero era ante todo una persona entregada a su pueblo y a su tierra. Muchos estudiosos de la arquitectura tradicional le conocían, le conocimos, por la generosa oferta que hacía todos los años para usar su iglesia (desacralizada) de Santa María, donde celebrábamos, los congresistas, la reunión anual de los congresos de Arquitectura en Tierra. Allí estuvimos desde 2004 a 2015 abusando de su hospitalidad y disfrutando de su presencia. Su desaparición es una gran pérdida para todos los que le conocimos, una pérdida para la comarca de Tierra de Campos. Primero nos enteramos de que se había puesto enfermo, después empeoró y finalmente lo que era inimaginable sucedió.
Faustino era una persona afable, simpática y a veces divertida; siempre activo, metido en mil proyectos, era un gran conversador; en nuestras reuniones con él, ante un vinillo de su bodega, desgranaba sus ideas y sus proyectos, para los que buscaba apoyo e ideas. Estaba entusiasmado por las cosas que nosotros le ofrecíamos, que era básicamente el centro de nuestras conversaciones: el estudio de la arquitectura tradicional. Era un gran curioso por cualquier aspecto de la vida rural, y al mismo tiempo extraordinariamente conocedor de la gente y de las cosas de su tierra.
Su gran cualidad como alcalde fue entender que había que proteger, promover y difundir el patrimonio histórico de su tierra y especialmente de su pueblo, Cuenca de Campos. Él ponía el acento en el efecto económico positivo, multiplicador, de la protección del patrimonio cultural. Su pensamiento y muchos de sus proyectos estaban dirigidos a la recuperación y la conservación del patrimonio histórico, que para él estaba constituido no solo por los monumentos eclesiásticos, (a los que prestó gran atención, restaurando varios de ellos), sino también a las infraestructuras (la canalización de las aguas en Cuenca) y a la arquitectura más humilde (los palomares, las bodegas). Tenía la virtud de involucrar a muchas y diversas personas en sus proyectos, ya fueran arquitectos, etnógrafos, empresarios, agricultores y vecinos de su pueblo o a famosos a los que convencía para participar en los más diversos proyectos. En Cuenca de Campos se han celebrado en estos años, bajo su iniciativa y amparo, nuestros congresos de arquitectura tradicional, como ya se ha señalado antes, pero también ferias de artesanía, ferias de oficios tradicionales y materiales de construcción, representaciones de costumbres antiguas (la celebración de ritos, a medias entre lo religioso y lo pagano, de los conjuros contra las tormentas) y otras muchas actividades.
La Fundación Rehabitar Tierra de Campos ha sido en los últimos años el mejor exponente de su labor, de su estrategia y de sus logros. Dedicada a la recuperación del Convento de San Bernardino, alrededor de dicha asociación congregó un grupo de personas que han ido generando iniciativas de todo tipo, desde la investigación sobre el artesonado vendido al millonario americano Randolph Hearst, (y en la actualidad montado en el castillo de San Simeón de California) hasta las iniciativas empresariales para el desarrollo del pichón, como producto para la más exquisita gastronomía. A través de dicha fundación logró reunir a muchas personas comprometidas con el patrimonio histórico y cultural de Tierra de Campos y dar visibilidad al pueblo a través de múltiples actividades.
Hoy nos dicen que ha mu**to Faustino, esperemos que su obra tenga continuidad.