08/10/2026
Ayer en las "Charraícas de la Tercia", con el título «La seguridad alimentaria empieza en una semilla», M. Ángeles Alonso Vargas nos hizo una introducción que todos hubiéramos querido que se alargara un poquito más. ¡Cómo cosas tan pequeñas —aunque seguro que también hay semillas enormes— pueden ser tan interesantes!
🌸 Muy atentas y atentos estuvimos cuando nos habló de la vida sexual de las plantas. Las plantas pueden reproducirse de manera sexual o asexual.
En la reproducción sexual, la fecundación se produce cuando el polen llega hasta el estigma de una flor, baja por el tubo polínico y se une al óvulo. De esta unión nace una semilla que se desarrolla dentro de un fruto.
En cambio, la reproducción asexual ocurre a partir de una sola planta madre y sin la intervención de flores, gametos ni semillas, dando lugar a descendientes que son clones genéticamente idénticos.
🔬 M. Ángeles también nos habló del científico Nikolái Vavílov (1887-1943), uno de los grandes pioneros en la conservación de semillas. Se interesó por crear lugares donde conservarlas para evitar que la humanidad pudiera pasar hambre.
🌾 Vavílov creó en Leningrado el Instituto Vavílov de Industria Vegetal, una de las colecciones de semillas más importantes del mundo y uno de los grandes antecedentes de los actuales bancos de semillas.
❄️ Y hablando de bancos de semillas, en 2008 Noruega creó la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, que funciona como una auténtica póliza de seguro —o una especie de «Arca de Noé» vegetal— para la humanidad.
Allí se conservan duplicados de semillas de cultivos procedentes de todo el mundo, con el objetivo de preservar la diversidad agrícola frente a posibles guerras, catástrofes naturales, enfermedades o los efectos del cambio climático.
Por supuesto, también hablamos de algo tan importante como la legislación que regula el cultivo y el uso de productos transgénicos y de productos fitosanitarios, así como de la necesidad de conocer bien qué utilizamos en nuestros cultivos y alimentos.
🌱 Una tarde para descubrir que detrás de una pequeña semilla hay ciencia, historia, biodiversidad, alimentación y, sobre todo, futuro.
Gracias, M. Ángeles, por ayudarnos a mirar una semilla con otros ojos.