06/08/2020
El 6 de agosto de 1936 moría asesinado en la tapia del cementerio de Huesca el artista y militante anarcosindicalista Ramón Acín.
El artista anarcosindicalista (Texto de Víctor Pardo Lancina)
El jueves 30 de agosto de 1888 a las cuatro de la tarde, nació en la calle de las Cortes número 3, en la denominada Casa de Ena, Ramón Arsenio Acín Aquilué, el cuarto hijo del agrimensor Santos Acín y de María Aquilué, maestra. Pocos datos conocemos de los primeros años de Ramón Acín, llamado a ser uno de los personajes más fascinantes del primer tercio del siglo XX en Aragón, pero sí sabemos de su temprana afición al dibujo, ya que se conservan algunos apuntes de paisajes y escenas de tipo costumbrista pergeñados en Bailo, localidad a la que acudía los veranos a la casa de su tío Ramón. Esta pronta vocación por los pinceles le llevó hasta el taller del pintor oscense Félix Lafuente, de quien Acín consideraría discípulo durante su corta aunque fecunda vida de artista.
Tras estudiar el bachillerato en Huesca se matricula en Ciencias Químicas en la Universidad de Zaragoza, pero no terminará los estudios, como tampoco aprobará las oposiciones que prepara en Madrid en 1909 para ingresar en el Cuerpo de Delineantes de Obras Públicas. La estancia madrileña lleva a Acín a frecuentar la vida bohemia y establecer relaciones con escritores y artistas anarquizantes. A esta época se adscriben, además, sus primeras colaboraciones gráficas en la prensa, portadas de libros e incluso el programa de las fiestas laurentinas de 1912. Ilustrador brillante y articulista no menos caracterizado, Ramón Acín publicó centenares de páginas en El Diario de Huesca, pero también en la prensa aragonesa y madrileña. En 1913, junto a Ángel Samblancat edita el periódico revolucionario La Ira, del que sólo vieron la luz dos entregas, antes de convertirse en un problema policial que dio con sus redactores en la cárcel. Obtiene una pensión de la Diputación Provincial para ampliar estudios y durante los años 1914-15 viaja por Madrid, Toledo, Granada, Barcelona... Firma trabajos en Talión, junto a Samblancat, Felipe Alaiz, Gil Bel y Joaquín Maurín, y se afilia a la CNT, militancia que determina su trayectoria vital y configura sus intenciones artísticas, pedagógicas y un modo de estar en el mundo. Su buen amigo Rafael Sánchez Ventura dijo que Acín siempre fue «un anarquista blanco», dado que nunca practicó, bien al contrario, violencia ni sectarismo de ningún género.
En 1915 expone en el Casino Mercantil de Zaragoza, al año siguiente reside en Madrid alojado en el Torreón de la Calle Velázquez que Ramón Gómez de la Serna, con quien mantuvo una estrecha relación, llenaría de greguerías e ingenio años más tarde. En 1917 aprueba las oposiciones para profesor de Dibujo en las Escuelas Normales de Huesca, iniciando de este modo una fructífera labor pedagógica inspirada en los conceptos de la nueva escuela y aplicando los revolucionarios métodos puestos en marcha por Freinet y otros renovadores de la enseñanza. En 1918 publica el manifiesto Jóvenes Oscenses en el que aboga por la constitución en Huesca de la Agrupación Libre «Nueva Bohemia». Al año siguiente edita la revista Floreal y participa en el Congreso de la CNT celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid.
Menudean las exposiciones durante estos años, en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Huesca... Casa con Conchita Monrás el 6 de enero de 1923 y de esta unión nacerán Katia, en el mes de octubre y Sol en julio de 1925. El mismo año de su matrimonio publica Las corridas de toros en 1970, al tiempo que trabaja en la preparación de nuevas exposiciones, escribe artículos en prensa y desarrolla una gran tarea en el ámbito sindicalista, lo que le acarrea enfrentamientos con las autoridades e incluso p***s de cárcel, como la que le procura el artículo «Por estética y por humanidad», dedicado en 1924 a la defensa del escritor y dibujante Juan Bautista Acher «Shum». Crece su interés por el arte en todos los campos y no sólo dibuja y pinta, también prepara valiosas propuestas escultóricas y no descuida la faceta de las esculturas públicas. Precisamente Acín cobrará un protagonismo sin discusión cuando en 1928 con motivo del Centenario de Goya publica un manifiesto muy crítico con los contenidos de la conmemoración oficial y defiende sin ambages el trabajo del arquitecto zaragozano Fernando García Mercadal, en el denominado Rincón de Goya, proyecto tan precursor como incomprendido y denostado en su momento. En 1929 Ramón expone en las Galerías Dalmau, en Barcelona, e inaugura en el parque oscense el gran monumento Fuente de las Pajaritas, un auténtico símbolo en el imaginario local.
1930 es un año clave en la vida de este gran personaje amigo de Lorca y Buñuel, y también en la historia contemporánea española, ya que interviene junto a los capitanes Galán y García Hernández en la sublevación republicana de Jaca, si bien logra huir tras el fracaso de la asonada y cuando los dos militares ya han sido fusilados en Huesca. Acín se exilia en París junto con señalados políticos de izquierda y no podrá regresar hasta la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, siendo aclamado por una multitud entusiasta y cautivada por la personalidad de quien ya es un intelectual, artista y político de enorme predicamento y proyección.
Durante los agitados años de la Segunda República prepara distintos monumentos para honrar la memoria de Galán y García, considerados mártires por la causa de la libertad. Igualmente reanuda sus clases en la Escuela Normal y pinta sin descuidar el perfil escultórico. Un premio en la lotería de Navidad de 1932 le sirve para financiar el gran documental de Luis Buñuel Tierra sin pan, realizado en Las Hurdes a donde se desplaza en 1933. Conferencias y mítines, la militancia que le llevaría en varias ocasiones a la cárcel, artículos en prensa, congresos sindicalistas o pedagógicos como el celebrado en Huesca en 1935 y una actividad expositiva imparable, ocupan el tiempo y los afanes de un Ramón Acín que a pesar de todo, nunca tuvo en segundo plano a su querida Conchita y sus dos hijas. El 18 de julio de 1936 consideró que el nuevo pronunciamiento militar estaba abocado al fracaso, como tantos otros, pero se equivocó. Partidario de la no violencia, aconsejó al gobernador civil que en evitación de un baño de sangre, no se armara a la población que quería defender con uñas y dientes la legitimidad republicana. Ramón se escondió en su casa de la calle Las Cortes, donde sería detenido por conocidos falangistas de Huesca y policías el 6 de agosto. También Conchita Monrás quedó detenida. Ramón Acín fue fusilado el mismo día mientras que Co**ha corrió idéntica suerte en la saca del 23 de agosto. Los verdugos persiguieron a sus víctimas incluso a través de las leyes de Responsabilidades Políticas ejecutadas por la Comisión Provincial de Incautación de Bienes, y aunque quisieron echar sal sobre la memoria del gran artista, su obra y el insobornable ejemplo ético de su existencia han trascendido y constituyen hoy un perdurable legado, ajeno a las modas y los usos.