05/05/2025
No es lo mismo, abstinencia que sobriedad.
A lo largo de la experiencia se ha notado que muchos confunden ambos términos, hoy definiremos esa gran diferencia que existe, es importante saber que no es lo mismo abstinencia que sobriedad.
La abstinencia es cuando se deja a un lado el consumo de alcohol o dr**as, por semanas, meses, incluso años, pero su actitud y comportamiento siguen siendo exactamente igual o peor que cuando estaba en consumo, nace nuevamente la irritabilidad, la soberbia, el control, el mal carácter, el sentimiento de vacío el egoísmo y la impulsividad de ahí surge el síndrome de la borrachera seca, que si analizamos bien es parecida a una forma de neurosis, mientras que la sobriedad significa vivir si en abstinencia pero con un crecimiento continuo, es decir, día con día aprender algo nuevo, algo positivo y seguir en el proceso de recuperación aplicando el sólo por hoy.
En palabras más sencillas, la sobriedad en un ejemplo sencillo se podría definir así:
Abstinencia + crecimiento emocional + espiritualidad = Sobriedad
Prácticamente, la virtud de la sobriedad permite distinguir lo razonable, vivir en plenitud, en paz, en armonía con uno mismo y posterior a ello con los que lo rodean, practicar valores, ser consientes de lo que se siente día a día, permitirse ser ayudados, orientados, no olvidar las raíces de la rehabilitación, el programa, continuar en terapia y asistir a tus juntas y grupo.
Sobriedad, del latín sobriĕtas, es la cualidad de sobrio. Este adjetivo no solo se refiere a una persona que no está bajo los efectos del alcohol o las dr**as, o se abstiene de ellas, si no también aquel o aquello que no tiene adornos superfluos y que, por lo tanto, resulta moderado y templado.
La sobriedad, también se refiere a un carácter templado y a la tranquilidad con que una persona se comporta, sin estridencias, ni presunción, ni exhibición, ni escándalos en su accionar y en su comportamiento.
Sobriedad Emocional significa desarrollo de madurez y equilibrio verdaderos (es decir, humildad ) en nuestras relaciones con nosotros mismos, con nuestros compañeros y con Dios.