22/09/2026
Para María Montessori, la paz comenzaba en la infancia. Ella sostenía que la educación podía contribuir a formar personas capaces de respetar, comprender, colaborar y convivir con los demás; por ello, la paz no debía limitarse a un concepto, sino vivirse cotidianamente en el ambiente educativo, mediante el respeto, la autonomía, la cooperación y la resolución pacífica de conflictos.
Su compromiso con esta visión fue tan significativo que María Montessori fue nominada al Premio Nobel de la Paz en tres ocasiones: 1949, 1950 y 1951. El archivo oficial del Premio Nobel confirma estas nominaciones, aunque es importante señalar que nunca recibió el premio.
Para Montessori, educar para la paz significaba transformar al niño para transformar la sociedad. Su legado nos invita a comprender que cada gesto de respeto, empatía, solidaridad y cuidado que sembramos en la infancia puede convertirse en una semilla para construir un mundo más humano y pacífico.
“La educación es el arma de la paz.” — María Montessori