02/10/2025
Hace 57 años, mientras el mundo celebraba los Juegos Olímpicos como el rostro brillante de México, aquí se apagaban con balas miles de futuros y esperanzas.
El 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas, estudiantes y ciudadanos se reunieron pacíficamente para exigir democracia, libertades y el fin de la represión. La respuesta del Estado fue una masacre. Hasta hoy, el número real de mu***os, heridos y desaparecidos sigue oculto entre la censura y el silencio.
Nos importa como estudiantes porque fueron jóvenes, como nosotros, quienes levantaron la voz. Porque su deseo de un México más justo les costó la vida. Porque su lucha abrió caminos de libertad que hoy seguimos transitando, y nos recuerda que alzar la voz incomoda al poder, pero también transforma.
El 2 de octubre no es solo memoria: es una herida abierta, una deuda de justicia y un recordatorio de que la dignidad nunca debe callarse.
El 2 de octubre no se olvida.