20/06/2022
DENUNCIA ANÓNIMA:
El día de hoy, por lo que significa esta fecha, decidí compartir los hechos violentos que sufrí durante un poco más de un año de relación con Carlos J. alumno de cello de la ESM, mi ex pareja, mi ex prometido y padre de mi bebé.
Ha sido bastante difícil para mí el entender que lo que viví fue violencia psicológica, física e incluso sexual.
A principios del mes de marzo del año 2021, Carlos y yo iniciamos una relación sentimental.
Tuvimos un viaje para dar un concierto en La Paz BCS, el cual organicé yo, acompañado de un pianista, con el fin de difundir la cultura en mi estado.
En el viaje, formalizamos la relación, a lo que su madre no estuvo de acuerdo y a partir de ese disgusto, la madre de Carlos y yo, tuvimos una relación bastante fea.
Le hice saber que amaba a su hijo, a lo que ella comenzó a ofender a Carlos y a mí, llamándome “mujersuela”, “promiscua”, “fácil”, entre otros adjetivos que omitiré por respeto a mi persona y a los que estén leyendo esto.
Todas estas agresiones fueron por celular pues aún no regresábamos a CDMX.
Al volver a CDMX, Carlos fue “secuestrado” según él, por su mamá. Le quitaron el teléfono, estuvo incomunicado con todos, incluso su maestro de instrumento me llamó para preguntar por él.
Asustada, le pedí a 2 amigos que me acompañaran a buscarlo al domicilio de su mamá, incluso pensando en que sería necesario llamar a la policía.
Al llegar al domicilio de su madre, me recibe su madre, de una manera muy agresiva, me empieza a acusar de que violé a su hijo pues al ser cristiano, había hecho un “pacto de castidad o celibato”, el cual rompió conmigo, pues según ella, yo lo había forzado. Toda la conversación de 1 hora con la señora, donde hacía acusaciones hacia mí y hacia Carlos, diciendo que él le había provocado bulimia a su hermana, entre otras cosas.
Esa grabación posteriormente fue borrada sin mi consentimiento por Carlos.
Me retiro del domicilio pues fui humillada y acusada de violación según su ideología dogmática, algo totalmente falso, porque ambos decidimos vivir juntos y tener una relación formal.
Al pasar una semana de ir a buscarlo al domicilio de su madre, él argumentó haberse salido de su casa y diciendo que todo lo que había dicho su familia era mentira, que me amaba, e incluso redactó una carta la cual me leyó.
Al estar tan enamorada de él, decidí perdonarlo y tuvo que mudarse conmigo pues su familia no lo quería en su casa si mantenía una relación conmigo, al menos eso dijo él.
Comenzamos una vida en concubinato en el mes de abril del 2021, en la cual, durante el año que vivimos juntos, solo pagó su parte de la renta unas 3 veces, de todo el año que vivimos juntos.
Al empezar a vivir juntos, era como una montaña rusa, pues a veces era un príncipe que me trataba muy bien, pero luego se volvía completamente insensible.
Empezaba con comentarios sutiles sobre mi peso, me comparaba con otras chicas, luego su familia llegaba a mi domicilio a buscarlo, cada que podían, hacían más acusaciones de Carlos con la intención de que lo dejara, me comparaban con una chica con la que estuvo intentando sostener un noviazgo, que yo no era su tipo, etc, comentarios que él jamás negó, ni me defendió de su propia familia.
Lo invité a ir a terapia pues pensé que necesitaba arreglar las cosas con su madre, ya sea para alejarse o para llevar una buena relación.
Traté de demostrarle a la madre, a sus hermanas y a Carlos, que yo no era nada de lo que creían de mí.
Su familia no sabía nada de mí y él apenas estaba conociéndome realmente pues es muy diferente tener un noviazgo, a vivir con la persona que “amas”.
Se incrementaron poco a poco los problemas, pues él empezaba a desconfiar de mi sin razón.
Empezó a ser celoso, decidía la ropa que yo debía usar.
Si me maquillaba decía que me podían faltar al respeto por arreglarme así, entre otras cosas “sutiles” que hacía para manipularme y bajarme la autoestima.
Amenazó por teléfono y personalmente a por lo menos 13 chicos para que se alejaran de mí, yo supe esto mucho después, pues no entendía el por qué mis amistades se habían alejado de mí, así poco a poco, evitaban hablarme muchas personas pues decían que mi pareja era muy “territorial”.
En junio del 2021, le ofrecieron a Carlos ir a tocar ocasionalmente a puebla, eventos a los que me invitó a tocar.
El día 20 de junio del 2021, comenzó a querer reprimirme pues al estar comiendo con el señor que lo contrató, me prohibió hablar con el señor que nos contrató, argumentando que siempre que Carlos invitaba a algún otro músico, él era el único que podía dirigirse con los contratistas pues así Carlos era el único que manejaba el dinero y podía “caimanear”. Que a mí no me iba a caimanear porque era su pareja, pero igual nunca tuve el dinero a mi disposición.
Cobró 7 mil pesos en diferentes ocasiones, de los cuales ninguno fue realmente para mí pues terminaba pagando todos los gastos de la casa yo.
El 8 de julio de 2021, me hizo renunciar a mi empleo y a un proyecto en el que iba a ganar 10 mil pesos por hacer unos videos para Suzuki. Argumenta que mi jefe me acosaba, que no debía estar ahí.
Me prometió que botearía y trabajaría para aportar dinero a la casa, cosa que nunca pasó, hasta la fecha.
El 10 de julio del 2021, fuimos a casa de un amigo, a una carne asada y Carlos al darse cuenta que tuve “algo” (casi 2 años antes de Carlos) con el chico de la fiesta, se puso agresivo, dijo haber llamado a sus amigos que son rateros y algunos han estado en la cárcel por as*****to, para que fueran a la casa del chico de la fiesta y golpearlo.
Yo entré en pánico y le pedí a Carlos retirarnos sin hacerle ningún daño a nadie, le dije a Carlos que le dejaría de hablar al chico y así fue durante varios meses.
El 25 de agosto del 2021, había programado una clase de piano con un chico que admiro muchísimo por sus habilidades pedagógicas y Carlos me prohibió tomar la clase. Me dijo que la única manera de tomar la clase es, si él va conmigo, cosa que no quise hacer pues me pareció incómodo para el maestro, además de que tenía miedo de que Carlos hiciera o dijera algo que incomodara al maestro.
El 2 de septiembre de 2021 di positivo para mi primer embarazo, bebé que perdí el día 11 de septiembre del 2021, posiblemente por las agresiones que ya iban en aumento con Carlos.
El día 10 de septiembre empezó a decirme que si tengo un ab**to sería mi culpa.
Al tener el ab**to espontáneo, jamás pude ir a consulta para ver que no quedaran residuos pues se gastaba el dinero de ambos.
Mi madre me depositó para ir a consulta y se usó para que él pudiera asistir a la orquesta en la que él estaba.
Comencé a ir a terapia por la pérdida de mi bebé y me recomendó el terapeuta escribir en un diario, cosa que le molesta a Carlos y me prohíbe salir, incluso en varias ocasiones me arrebataba mi diario.
El 23 de septiembre del 2021 casualmente me encontré con un amigo con quien alguna vez tuve “algo” sentimental y Carlos lo amenazó, yo entré en pánico, al grado de apretar el brazo de Carlos, se me bajó la presión y nos retiramos del lugar.
Sacó el número del chico de mi celular y le llamó por teléfono para “pedirle que mantuviera su distancia”, cuando el chico no se me había insinuado de ninguna manera, estando con Carlos.
El 20 de septiembre del 2021, rompió un espejo, con la intensión de que no me maquillara y no me dejó usar botines pues me hacían ver más alta que él.
El 9 de octubre del 2021, comenzó a amenazarme con encerrarme en el departamento al tener discusiones.
El 12 de octubre del 2021, decidí usar un vestido que no le agrado y él me alzó la voz en el Uber en el que íbamos y argumentó que es porque hace frio y no quiere que me enferme.
Cuando subió de nivel las agresiones fue la primera vez que me encerró dentro de mi propio departamento, me dejó sin llaves, sin desayuno ni comida.
El día 13 de octubre del 2021 fue la primera vez que me encerró en contra de mi voluntad.
Enlazó mis redes sociales y cuentas en general, a su teléfono, lo negó y no me permitió salir.
(Adjunto capturas de pantalla)
El 18 de octubre del 2021 me pide matrimonio.
El 23 de octubre del 2021 discutimos nuevamente pues no había desenlazado mis cuentas de su teléfono y me percaté de ello porque me había bloqueado a muchísimas personas y nuevamente lo negó. Al enfrentarlo, me vuelve a encerrar, al grado que me provoca un ataque de ansiedad, intento llamar a la policía, a mi hermana, intento defenderme y me deja moretones por las cosas que hace para retenerme, quizá no me dio un puñetazo, pero me dejó moretones pues yo intentaba soltarme para huir.
Llamé a mi terapeuta para que lo calmara y me dejara salir, logré pedir un Uber y al subir al auto me obstruyo la puerta para cerrarla y quiso subirse, al grado que el conductor lo amenazó pues me vio lo asustada que estaba y los moretones que traía y quiso defenderme el conductor. Gracias a eso logré huir y me hospedé en un hotel para no estar con él.
(Adjunto foto de los moretones)
En este punto, ya no era yo, me había lastimado tanto que ya no se si le tenía más miedo que amor. Me hizo alejarme de mi familia pues decía que lo discriminaban por no tener dinero, cosa que no es así pero sí le molestaba a mi madre que yo lo estuviera manteniendo pues como mi mamá también aportaba económicamente, no tenía por qué mantener a otra persona que no es su familia.
Al aislarme de todos, incluso mi propia familia, empecé a generar una dependencia emocional muy grande.
El día 12 de noviembre del 2021 me extendieron la invitación para trabajar en una academia particular en la que podría tener prestaciones y un sueldo en total de 20 mil pesos aproximadamente, hecho que me emocionó mucho pues podría mantener a Carlos y a mí y no tener ninguna carencia económica.
A Carlos le afectó que yo fuera a ganar más que él y empezó a decirme que seguramente me iban a acosar, que se me iban a insinuar y que eso le molestaba, que no podía aceptar el trabajo, que no me lo iban a dar.
Me dolió tanto eso porque cuando lo nombraron principal de sección en su orquesta, yo lo apoyé tanto, económicamente, emocionalmente, incluso le ayudaba a poner arcadas pues él no tenía ni la menor experiencia siendo principal de sección, le di clases de cómo dirigir un seccional, entre otras cosas.
Me provocó un ataque de ansiedad pues ya estaba muy mal por las agresiones. Me fui a refugiar al baño del restaurante en el que estábamos. Hablé con mi psicólogo y a pesar de que mi psicólogo no sabía todo pues ni si quiera podía tomar terapia sin que Carlos estuviera escuchando todo, fue la primera vez que me sugirió replantearme si me estaba haciendo más mal que bien el estar con Carlos.
Entre el 12 y el 14 de noviembre del 2021, Carlos hizó que nuestra perra se comiera mi perfume, pues ya habíamos discutido porque muchas veces me alagaban por el perfume que traía y a Carlos le ponía celoso esa situación, al grado que me pedía no usar mi perfume e incluso empezaba a fingir que le irritaba la nariz, cuando durante meses no fue así.
El 8 de diciembre 2021 empezó a dejarme sin alimentos y me encerró en el departamento pues fingía perder la copia de las llaves, cuando estaban escondidas entre sus cosas.
Para esta fecha ya estaba embarazada de mi actual bebé.
El 12 de diciembre del 2021 vuelve a encerrarme y nuevamente intenté llamar a la policía y él me arrebató el teléfono.
El 15 de diciembre del 2021 nos mudamos y toda la mudanza la pagué yo.
El 8 de enero del 2022 me volvió a encerrar en contra de mi voluntad.
El 10 de febrero del 2022, intenté convivir con otro chico de la orquesta y Carlos se molestó tanto que me ignoró todo el camino.
Todo lo restante del mes de febrero tuvimos COVID y como estaba embarazada, mi embarazo se convirtió de alto riesgo. Como Carlos se había gastado el dinero, no había podido dar de alta mi seguro del IMSS, no había podido llevar un seguimiento prenatal y las pocas consultas que tuve las pagué yo o mi mamá.
Nos sugirieron ir a un hospital para ver que el bebé estuviera bien y el insiste en ir a Hospital General pues según él era el mejor, cosa que no fue así, me trataron horrible y me dejó sola en el hospital. Después supe que él estaba al tanto del maltrato que tenían en el hospital pues hasta su madre dijo “¿pues querías matar al bebé Carlos?”.
Otra situación en la que él jamás hizo nada es que su familia empezó a acercarse hipócritamente a mi solo porque estaba embarazada y trataron de manipularme totalmente, cosa que a mí no me pareció y se lo hice saber a Carlos.
Incluso cuando su familia y yo nos veíamos, no me saludaban a mí, era a mi bebé. Me decían “pancita”, como si solo fuera un recipiente de algo que en su cabeza les pertenecía a ellos.
Su familia siempre hacía comentarios machistas, homofóbicos, transfóbicos hacia personas en la calle. Al darme cuenta de esto, le dije a Carlos que antes de que naciera nuestro bebé tenía que hablar con su familia pues mi bebé no iba a crecer con esos pensamientos.
Respeté siempre el hecho de que fueran cristianos, pero jamás iba a formar a un hijo o hija con pensamientos machistas, homofóbicos, ni discriminativos que muchas veces hablan en la biblia y que era notorio que en su familia lo practicaban y creían totalmente.
Al ver la mentalidad de ellos, tuve un miedo terrible de que mi bebé fuera niña pues yo no quería que sufriera por comentarios de su familia paterna, al grado que advertí a Carlos que, si no tenía esa conversación con su familia, yo no podría permitir que nuestro bebé creciera con esas ideas erróneas y discriminatorias, haciendo necesario de mi bebé y yo, distanciarme de su familia.
El día 7 de marzo del 2022, las cosas comenzaron a escalar drásticamente pues me dejó sin comer todo el día, llevábamos casi una semana comiendo solo chilaquiles, comida que me había generado una diarrea que llevaba afectándome toda esa semana, bajando así muchísimo de peso.
Me dejo sin comer por más de 12 horas, encerrada pues nuevamente fingía haber perdido sus llaves. Mi bebé comenzó a patearme por el hambre que tenía, hecho que me afectó enormemente, al grado de pensar en internarme en un psiquiátrico argumentado que me quería morir pues al menos ahí podría tener alimento.
Intenté salir a caminar pues me sentía terriblemente triste y me arrebató mis cosas.
El 22 de marzo del 2022 me dejó nuevamente sin comer, se llevó mis llaves y mi tarjeta de débito.
Una situación que también se detonó al comenzar este embarazo fue mi falta de deseo sexual. Esto le afectó enormemente a Carlos, al grado de que me hizó tener relaciones en contra de mi voluntad el día 31 de marzo del 2022, cuando yo en repetidas veces le dije que no.
(Adjunto capturas)
El día 8 de abril de 2022, se gastó nuevamente mi dinero, me dejó sin comer y sin llaves en el departamento al grado de pensar en suicidarme o dar en adopción a mi bebé, pues no podía permitir que mi bebé naciera con todas estas carencias.
Carlos le tomó foto a mi carta suicida, a mi diario y se lo envió envía a mi madre argumentando que por eso me encerraba. (Se lo envió mucho tiempo después)
El mismo día, 8 de abril de 2022, empecé a llegar a mi límite, al grado que logré contarle lo que estaba pasando a un amigo y él fue el primero que me dijo que necesitaba huir de ahí, que él podía estar para mí, que si necesitaba salirme del departamento podía irme con él. Comentario que luego vio Carlos sin mi permiso y según él yo me había acostado con el chico y por eso él me decía esas cosas.
En la cabeza de Carlos yo lo engañé con mi amigo, el cual no diré su nombre para proteger su identidad pues no tiene nada que ver en todo eso.
No entiendo cómo Carlos pudo pensar que lo engañé si tengo un bebé que planeamos juntos.
Carlos comenzó a grabarme sin mi consentimiento en repetidas ocasiones pues argumentaba que como no quería tener relaciones con él, quería ver p***o que fuera mío. Yo jamás estuve de acuerdo, ni cómoda con esa situación.
El 10 de abril del 2022, Carlos intentó estrangularme y me empezó a besar, después de que le había dicho que no quería tener relaciones con él.
El día 15 de abril del 2022 fue mi cumpleaños y quise hacer la revelación del s**o de mi bebé el mismo día.
Invitamos a varias personas incluyendo al único amigo que mencioné anteriormente, hecho que le molestó mucho a Carlos desde un principio porque inicialmente quería que solo estuviera su familia, cosa que no me parecía justo pues mi familia está en BCS y su familia ahí.
Invité a algunas amistades pues también era mi cumpleaños y a medio convivio desaparecieron Carlos y su madre, robándose la copia de la llave del departamento (me di cuenta después).
Se quedaron a dormir la mamá y sus hermanas del 15 al 17 de abril de 2022, mientras yo pagaba todos los gastos de su familia.
El día 17 de abril del 2022 es cuando se detonó todo y logré hacer que Carlos se fuera.
Al despertar noté que hacían falta algunas cosas para desayunar y traté de salir a comprarlas yo sola. Carlos me arrebató las llaves y me hizó irme con él diciendo que no iré sola.
Bajamos las escaleras y me empezó hablar como perro para que baje las escaleras.
Al salir del condómino, me comenzó a gritar preguntando “¿ Qué te pasa, si te caga mi familia o qué?”, hecho que a mí me hizo explotar porque jamás me había gritado en la calle, además de que estaba siendo sumamente tolerante con su familia, al grado de abrirle la puerta de mi casa cuando ni si quiera podía decirme por mi nombre su mamá, pues me llamaba “esa mujer” o “esa señora”.
Lo que me hizo explotar fue que todas las agresiones siempre eran en casa, pero por primera vez lo hacía en la calle. Por instinto le suelto una cachetada y le llamé a mi mamá pues entré en pánico y le dije que ya no podía estar con Carlos, que me iría a La Paz para poder darle lo mejor a mi hija, al menos durante el parto. Mi mamá me pidió hablar con él y Carlos sale corriendo con mi celular, las llaves y el dinero.
Intenté regresar al departamento y su familia no quiso abrirme, estuve casi 30 minutos, esperando a que me abrieran.
Me abrió una vecina la entrada al condominio, e insistí que me abrieran ya estando en la puerta de mi departamento.
Tardaron en abrirme y ahí logré contarle todo a la madre de Carlos y su respuesta es que su hijo no es así, que no entiende qué le hice yo para que él esté así.
Al ver eso decidí correr a su familia y él y yo acordamos hablar para llegar a un acuerdo sobre la bebé porque fuera de ser una pareja, estábamos por ser padres, el tiene la responsabilidad económica, al menos, de su hija.
Nunca regresó.
Inclusive fui a buscarlo a casa de su madre el día 21 de abril del 2022, para hablar sobre la bebé pues se acercaban pagos importantes.
Me recibieron su hermana mayor y su hermana menor, me hablaron groseramente y me dijeron que Carlos no está (hecho que no era cierto, pues estaba escondido en casa de uno de sus vecinos), me dijeron que cual era el problema que estuviera ahí con ellas, cuando llevaba casi una semana sin reportarse, incluso pensé en llamar a alerta Amber.
Pregunté si él regresaría y me contestan que no saben así que decidí esperar.
Pasaron 2 minutos y llega Carlos con una patrulla y sus hermanas llorando, argumentando que yo las había hostigado, que “trasgiverso todo”, a lo que supongo quisieron decir “tergiverso todo”. Lloraban como si las hubiera agredido yo, teniendo 6 meses de embarazo.
Carlos intentó levantar un acta de hechos. Al no tener pruebas de ninguna agresión, su denuncia no tuvo peso legal y jamás se me hizo notificación formal. Argumentó que lo amenacé porque había abandonado a su bebé, hecho que hasta la fecha sostengo pues no se ha hecho cargo de nada durante el embarazo, y a esto le llamó “violencia psicológica”.
Inicié procesos legales para protegerme pues no puedo correr el riesgo de que mi hija viva algo así.
Intenté continuar en la escuela este semestre, pero me crucé con Carlos en la ESM en mayo del 2022, posterior a esto y trató de acercarse mientras yo estaba en el SUM de la ESM.
La escuela está al tanto de mis procesos legales en contra suya, pero en la escuela no pueden darlo de baja ni correrlo, así que decidí no asistir para no ponerme en riesgo pues aún estoy embarazada.
Tuve una amenaza de parto prematuro por la mala alimentación que viví estando con él, presenté principios de anemia y ahora llevo un embarazo de alto riesgo.
Otra situación que sucedió a raíz de Carlos es que al dejar el departamento en el que vivíamos tuve que tirar muchas cosas pues no eran mías y Carlos jamás las reclamó.
Intenté devolver las cosas que le habían prestado a Carlos, como lo es un cello que le hizo préstamo un amigo de él, de nombre Edgar M. quien también es cellista, el cual inicialmente quedamos para entregarle su instrumento, fecha que nunca cumplió. Empezó a atacarme y juzgarme.
Me amenazó que si algo le pasaba a su instrumento me culparía a mí, que era mi culpa lo que había pasado. (Adjunto capturas)
Yo legalmente no tengo ninguna responsabilidad sobre sus cosas, al contrario de Carlos quien sí tiene una responsabilidad legal con su bebé, y tiene que hacerse responsable de las agresiones que me hizo pasar.
Es 19 de junio del 2022, tengo casi 8 meses de embarazo y no he recibido ni un peso de los meses que no pagó, del dinero que usó siendo mío, ni ha pagado una sola consulta médica, ni vitaminas, ni ha preguntado si está bien su hija.
Los procesos legales que llevo aún están en curso y como no sé lo tardados que serán, la escuela dice que no puede darlo de baja y yo necesito volver a clases en este próximo mes de agosto-septiembre, quería que se supiera que, si algo me pasa a mi o a la bebé, lo hago responsable a él.