27/05/2025
Graciela Iturbide: Mirar como quien escucha el alma del mundo
El reconocimiento a Graciela Iturbide con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025 confirma algo que desde hace décadas era evidente: su obra ocupa un lugar central no solo en la historia visual de México, sino en el pensamiento fotográfico contemporáneo a nivel global.
Iturbide es heredera directa de la tradición moderna de la fotografía mexicana, pero no se limita a prolongarla: la transforma. Introduce una tensión más íntima, donde el símbolo cotidiano, lo espiritual fragmentado y lo sagrado incrustado en la materia de lo real cobran protagonismo.
Lo que Iturbide ha hecho con la fotografía no se parece a nada, y no lo digo como elogio fácil ni celebración oficialista. Su obra no responde a cánones ni busca autoría o estetizar lo “mexicano” como superficie visual. Al contrario: es una exploración íntima de los márgenes, de los silencios y de las coreografías mínimas del gesto comunitario. Su cámara no coloniza: acompaña. En sus imágenes no hay espectáculo; hay rito.
Lo más potente de su lenguaje visual es que no representa la identidad: trabaja con los ritmos que la constituyen. La muerte como tiempo expandido. El ritual como estructura cotidiana. El cuerpo como espacio de resistencia estética y política. Sus imágenes no ilustran: se resisten a ser resueltas.
Sus fotografías no se limitan al documento: se vuelven símbolo. Una visión donde la muerte convive con lo espiritual a través de la poesía, donde lo femenino irradia poder desde la tierra, y donde el misterio no se resuelve, se honra.
Este premio celebra no solo a una gran artista mexicana, sino a una forma de mirar que el mundo necesita: con respeto, paciencia, humanidad y belleza. Iturbide no fotografió lo “real”: nos enseñó que lo real, a veces, solo puede conocerse a través de lo sensible.
Centro ADM se une a la celebración de esta merecida distinción para Graciela Iturbide
Fotografías:
Texto: