18/05/2026
El 17 de mayo de 1729 muere Samuel Clarke en Londres, Reino Unido. "Cuando dije que los principios matemáticos de la filosofía se oponen a los de los materialistas el sentido era que, mientras que éstos suponen que el sistema de la naturaleza es tal que podría haberse originado desde los solos principios mecánicos de la materia y del movimiento, de la necesidad y del hado, los principios matemáticos de la filosofía muestran, por el contrario, que el estado de cosas (la constitución del sol y de los planetas) es tal que no podría orginarse de ninguna cosa, salvo de una causa inteligente y libre. En cuanto a la conveniencia del nombre, en la medida en que de los principios matemáticos se derivan demostrativamente ciertas consecuencias metafísicas, aquéllos pueden ser llamados, en esa medida (si se cree oportuno), principios matemáticos. Es verdad que nada existe sin que haya una razón suficiente de por qué existe, y de por qué es así antes que de otro modo; por esta razón, donde no hay causa no puede haber efecto. Pero esta razón suficiente con frecuencia no es otra que la mera voluntad de Dios. Por ejemplo, ¿por qué este sistema particular de materia habría de ser creado en un lugar determinado y aquél en otro, cuando siendo todo lugar indiferente a toda materia podría haber sido exactamente al revés? Suponiendo que los dos sistemas (o partículas) de materia son iguales no puede haber otra razón que la mera voluntad de Dios. Si ella no pudiera obrar nunca sin una causa predeterminada, igual que una balanza no se mueve sin un peso que la incline, este hecho tendería a eliminar todo poder de elección e introducir la fatalidad."
Clarke, Samuel, La polémica Leibniz-Clarke. Traducción de Eloy Rada.