10/05/2026
Hoy celebramos algo que, aunque se honra un día especial, se siente todos los días:
el amor, el cuidado, la guía y ese instinto profundo que nos dio vida y nos permitió crecer en nuestros primeros pasos por este mundo.
Celebramos el abrazo cálido, la palabra que consoló, el consejo, la corrección y hasta aquellos momentos difíciles que ayudaron a construir nuestra forma de ser, de convivir, de luchar y de responder ante la vida.
Hoy honramos esa conexión sagrada que cada uno tiene o tuvo con quien representó la energía materna en su camino.
Algunas veces fue quien nos llevó en su vientre…
otras, quien nos eligió desde el amor…
otras más, aquellas mujeres y hombres que, desde su ternura, fortaleza y entrega, acompañaron nuestra formación y dejaron huella en nuestra alma.
Porque ser madre también es cuidar, sostener, proteger, enseñar y amar profundamente.
Y hay seres que, aun sin haber dado vida biológicamente, se convirtieron en refugio, ejemplo y guía para nuestros pasos.
Hoy celebramos el maravilloso acto de nacer y crecer acompañados.
Celebramos a quienes dieron lo mejor de sí con las herramientas, la conciencia y el amor que tuvieron en su momento.
A quienes nos ayudaron a descubrir el mundo y, con ello, a construir nuestra propia manera de caminarlo.
Si hoy podemos avanzar por senderos propios, disfrutar la vida, aprender de nuestros aciertos y también de nuestros desaciertos, es porque alguien estuvo ahí sembrando principios, emociones, enseñanzas y experiencias que dieron forma a nuestro corazón.
Gracias a quienes se graduaron junto con nosotros en este viaje:
nosotros aprendiendo a ser hijos…
ellas aprendiendo a ser madres…
y también a todos esos hombres y mujeres que, desde el amor, ocuparon ese lugar de cuidado y ejemplo en nuestra vida.
Hoy honramos la vida, la memoria, la presencia y el amor que nos formó.
Luz, honor y profunda gratitud. ✨
Fundación Conciencia SIMA