14/04/2025
Nuestra historia de la semana
"Hola, soy Sara Núñez, tengo 24 años y soy originaria de Chiapas, la hija menor de ocho hermanos. Mi mamá, con mucho sacrificio, ha sido el principal sostén de nuestra familia. En 2017, mi mamá, mi hermana y yo llegamos a Montemorelos con la ilusión de que mi hermana comenzara la universidad y yo pudiera terminar la preparatoria. Confiamos en que Dios abriría puertas para nosotros, aunque solo llegamos con el dinero para la matrícula.
"Desde entonces, mi vida ha estado llena de retos. Empecé a trabajar desde temprano para ayudar con los gastos, pero no fue suficiente para cubrir todo. Mi mamá regresó a Chiapas para poder enviarnos apoyo desde allá. Pese a que intentó trabajar en Montemorelos, su edad fue un obstáculo, ya que muchas puertas laborales no se abrieron para ella. Aun así, con esfuerzo, terminé la preparatoria en noviembre de 2018 y en 2019 comencé a trabajar para que en 2020 comenzara mi carrera en Ingeniería en Sistemas Computacionales.
A lo largo de estos años, he trabajado en diversas áreas dentro de la universidad. He colaborado en el comedor, en la limpieza de dormitorios, oficinas y casas, y en el geriátrico del hospital. Además, fui ayudante de cocina y mesera en un restaurante, enseñé fútbol a niños y también trabajé en el copycentro. Cada uno de estos trabajos ha sido un desafío y una bendición a la vez, permitiéndome avanzar en mis estudios y ganar experiencias valiosas.
"Estudiar en la Universidad de Montemorelos ha sido una experiencia transformadora. No solo me ha brindado una excelente formación académica, sino que también me ha inculcado valores fundamentales que me han ayudado a crecer como persona. He aprendido la resiliencia, la importancia de la fe y el valor de la comunidad. Las amistades, tutores y profesores han sido un apoyo vital en este proceso, y me siento muy agradecida por todo lo que he recibido.
"Sin embargo, el desafío económico ha sido constante. Llegué sin una computadora, pero gracias a un proyecto de mi facultad, hoy tengo una que me permitirá concluir mi carrera. También he contado con el apoyo de FitMeals, lo cual me ha ayudado a tener comida asegurada de lunes a viernes. No obstante, en este último año de mi carrera, sigo enfrentando dificultades para cubrir mis gastos académicos. A pesar de esto, mi fe se mantiene firme, confiando en que Dios me proveerá los recursos necesarios para terminar este capítulo.
"Mi tiempo en la universidad me ha enseñado que, aunque los desafíos pueden parecer insuperables, son una oportunidad para fortalecer el carácter y la fe. A pesar de las dificultades económicas, no me arrepiento de haber elegido a la UM. Estoy convencida de que la educación adventista no solo forma profesionales, sino personas íntegras, con principios y valores que nos prepararán para la vida.
"Quiero invitar a todos a valorar la educación adventista, que transforma vidas al integrar la fe con el conocimiento. Con la ayuda de Dios y el apoyo de personas como ustedes, estoy segura de que podré culminar mi carrera con éxito, y por ello, siempre estaré profundamente agradecida."
Muchas jóvenes, al igual que Sara, llegan a la UM con sueños y esperanzas de prepararse para ser profesionales y misioneros cristianos en un ambiente sano y cristiano como lo es el campus de la UM que sostiene un fuerte programa de becas que ayudan a alumnas y alumnos como Sara. Apóyanos en esta misión altruista donando para el proyecto Sumando Futuros Misioneros en nuestro sitio: https://desarrollo.um.edu.mx/probecas/
Dios recompensará tu generosidad porque "más bienaventurado es dar que recibir".