18/01/2023
Lanza divina, bella. Cantémosla, ¡oh hermanos!
Tiene la cara dura del hacha. En nuestras manos
es arma, vida y ser.
Ella nació del vientre fecundo de la tierra.
Es el augusto acero de la sublime guerra
en que hemos de vencer.
¡Hermanos! Nuestra lucha mantiene la esperanza,
Si somos elegidos nuestra divina lanza
traspasará el dolor.
Entonces, la corneta sonante y vencedora
hará vibrar sus dianas, al sonreír la aurora
del infinito amor.
Cantémosla; es la reina suprema de las armas.
Ella desgarra vendas, ella promueve alarmas
sobre la humanidad.
Ella es lo que construye, lo q. alza, lo q. crea.
La tinta, sangre negra del cuerpo de la idea,
riega con ansiedad.
Y luego forma el verbo que conmoviendo al mundo
despierta todo germen con su vigor fecundo
de la verdad en pos.
Y su potencia vasta levanta del guijarro
con vida al pensamiento, cual levantó del barro
al primer hombre, Dios.
-Rubén Darío, 'Aleph' en "El salmo de la pluma" (1889)