31/03/2022
No me ha sorprendido el tímido ánimo democrático en nuestra universidad, que ahora al no hacerlo en la convocatoria para elección de rector, se impulsan consultas a los docentes de cada Unidad Académica. Respeto a quienes ejercieron el voto confiando en este ejercicio, pero lo que necesita nuestra universidad es cambiar de modelo de elección de autoridades.
En varias unidades académicas se desplegó un ánimo democrático a tan solo uno o dos días de distancia de la elección, sin reglas claras, bajo modelos diferentes, sin señalar fechas y horas específicas y sin que se garantice la secrecía del voto, incluso como un ejercicio ajeno a la misma convocatoria pues el periodo de presentación de propuestas no es una campaña para captar votos, sino para presentar proyectos de trabajo por esa razón no tendrá el peso legal, pero sí podría funcionar para crear tendencia e ir adelantándose a los resultados. Al fin que, dicen voceros y asesores: la elección es sólo de trámite.
El asunto es más serio de lo que parece, pues nos plantea revisar el modelo de elección de autoridades. En cada unidad académica hay cuatro votos, dos de alumnos, uno del consejero – profesor y uno del director. El que se somete a consulta es el del consejero – profesor, solo uno de los cuatro votos de cada unidad académica. En otras palabras, nadie sabe qué pasará con el restante 75% de los votos. Los directores ¿se comprometerán a votar representando a toda la comunidad o votarán como parte de la estructura directiva? Yo pienso, de acuerdo a mi experiencia que cada director implementa mecanismos de consulta o sondeo diferentes, conoce a los grupos que se mueven en cada unidad académica, pero también tienen lealtad hacia el Rector que los designa.
Los estudiantes ¿decidirán conforme a sus intereses y mecanismos agrupados en su organización estudiantil o decidirán conforme a otros criterios? La FEUAN ha sido el fiel de la balanza en las últimas elecciones y ejercen su poder decisorio plenamente. Mañana es la hora de la definición del rumbo de la universidad. Me sorprendería si en ese ánimo democratizador se suspendiera la elección para realizarla en mayo como debería haber sido, y a dos meses de distancia se modifique el estatuto de gobierno para que sea obligatorio que cada consejero consulte a sus bases.
Confiemos en el cambio. ¡La Universidad nos necesita a todos!