Gran Oriente del Perú

Gran Oriente del Perú Masonería moderna, liberal y adogmática.

UNA LOGIA NO DECAE PORQUE SUS MIEMBROS ESTÉN OCUPADOS. DECAE PORQUE CAMBIAN LAS PRIORIDADES.La ocupación forma parte de ...
02/09/2026

UNA LOGIA NO DECAE PORQUE SUS MIEMBROS ESTÉN OCUPADOS.

DECAE PORQUE CAMBIAN LAS PRIORIDADES.

La ocupación forma parte de la vida profana; las responsabilidades familiares, profesionales y personales deben ser respetadas. Pero existe una diferencia entre no poder asistir y dejar de considerar importante asistir.

Albert G. Mackey fue particularmente claro al señalar que la asistencia a la Logia forma parte de los deberes del Masón, junto con participar en sus trabajos, cumplir sus obligaciones y contribuir a su vida activa.

La historia masónica confirma que este problema no es nuevo. Las propias Logias de Instrucción inglesas llegaron a reprochar expresamente la ausencia de Maestros y Oficiales de sus responsabilidades, mientras que los periodos de disminución de asistencia estuvieron acompañados, en algunos casos, por pérdida de entusiasmo y debilitamiento de las Logias.

Por eso, pagar las cuotas no sustituye la presencia. La cuota sostiene materialmente al Taller; el Hermano presente lo sostiene moralmente.

Cada ausencia reiterada deja un espacio vacío en la Cadena de Unión, reduce la instrucción, debilita el Ritual y descarga sobre unos cuantos el trabajo que corresponde a todos.

No se trata de exigir lo imposible. Se trata de revisar nuestras prioridades y comprender que una Logia vive de sus Obreros, no solamente de su padrón de miembros.

La Logia no muere de un día para otro. Se debilita cada vez que sus miembros dejan de acudir, de participar y de sentirse responsables de su Obra.

El Taller que queremos dejar a quienes vienen detrás dependerá, en buena medida, de cuánto estemos dispuestos a darle mientras estamos aquí.

La presencia no es una obligación vacía: es una forma de fraternidad.

LA LETRA G Y LA PROPORCIÓN ÁUREALa proporción áurea y la letra G de la masonería tienen una estrecha relación que se rem...
31/08/2026

LA LETRA G Y LA PROPORCIÓN ÁUREA

La proporción áurea y la letra G de la masonería tienen una estrecha relación que se remonta a siglos atrás. La proporción áurea, también conocida como la divina proporción, es una relación matemática que se encuentra en la naturaleza, la arquitectura y en el arte. Se representa mediante el número Phi (φ), que es aproximadamente igual a 1.618.

Esta proporción ha sido considerada sagrada y misteriosa por muchas culturas a lo largo de la historia. En la masonería, la proporción áurea se asocia con el Gran Arquitecto del Universo (GADU), una entidad divina que representa la fuerza creadora del universo, ya que su expresión visible es todo cuanto conocemos y es precisamente la proporción áurea la forma en que la naturaleza se expresa.
La letra G, presente en el símbolo masónico, se cree que representa al GADU. Pero siempre no fue así, mas bien es una idea que nació con la masonería moderna o simbólica, para los masones operativos de la antigüedad dicha letra simbolizaba principalmente entre otras interpretaciones Geometría y Gravedad, las dos cualidades que permiten y sostienen el universo.

Curiosamente, cuando trazamos la proporción áurea se forma una espiral, creando una figura que se asemeja a la letra G o la escalera de caracol, simbolos recurrentes en las Logias Masónicas. Esta coincidencia ha llevado a especulaciones sobre una posible conexión entre la proporción áurea y la representación simbólica del GADU en la masonería.

En resumen, la proporción áurea y la letra G de la masonería están conectadas a través de su simbolismo y significado. Ambas representan la búsqueda de la armonía y la perfección en la creación, así como la presencia del GADU como fuerza constructiva del universo. Aquí hay un vasto campo de cosas interesantes si quieres indagar en ello.

T:.A:.F:.
MR.

🐓 El Gallo Masónico: el símbolo olvidado del despertar, la vigilancia y el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Entre l...
31/08/2026

🐓 El Gallo Masónico: el símbolo olvidado del despertar, la vigilancia y el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

Entre los símbolos menos conocidos relacionados con la masonería existe una figura que sorprende por su fuerza simbólica: el gallo. A diferencia de otros emblemas más populares, su presencia ha quedado relegada en muchas ocasiones, pero su significado encierra una profunda enseñanza sobre el despertar de la conciencia, la vigilancia constante y la búsqueda de la luz interior.

Desde tiempos antiguos, el canto del gallo ha sido asociado con un momento de transición: el instante en que la noche comienza a desaparecer y aparece el primer resplandor del día. Su canto anuncia el nacimiento de una nueva jornada y representa la victoria de la luz sobre la oscuridad. Por esta razón, en diferentes culturas fue considerado un símbolo de renovación, atención y despertar espiritual.

Dentro de ciertas interpretaciones masónicas, el gallo representa al ser humano que debe permanecer despierto ante la ignorancia y la indiferencia. Su mensaje no se refiere solamente a levantarse físicamente con el amanecer, sino a despertar la mente, cuestionar, aprender y mantenerse atento al propio desarrollo interior.

La vigilancia es uno de los conceptos más importantes relacionados con este símbolo. El gallo no espera a que el día llegue completamente; es quien anuncia su llegada. De la misma manera, el individuo debe aprender a anticiparse a sus propios errores, observar sus pensamientos y actuar con conciencia antes de que las circunstancias determinen su camino.

Este simbolismo también conecta con una antigua tradición filosófica: la idea de que gran parte de la humanidad vive en una especie de sueño, dominada por hábitos, prejuicios y falta de reflexión. El verdadero despertar ocurre cuando la persona comienza a mirar la realidad con mayor claridad y comprende que su propia transformación depende de un trabajo constante.

Un aspecto interesante es que el gallo también ha sido interpretado como símbolo de valentía. Su canto rompe el silencio de la noche sin temor, anunciando una nueva etapa. En esta imagen se encuentra una enseñanza poderosa: la búsqueda de la verdad requiere valor, porque muchas veces implica abandonar ideas antiguas y enfrentarse a uno mismo.

Dentro del lenguaje simbólico masónico, la luz no representa simplemente iluminación física, sino conocimiento, conciencia y perfeccionamiento moral. Por eso, el gallo aparece como una figura que recuerda que la verdadera luz no llega únicamente desde afuera; también debe despertar desde el interior de cada persona.

Reflexión final:
El gallo nos enseña que el despertar no es un momento único, sino una actitud permanente. Cada día ofrece una nueva oportunidad para abandonar la oscuridad de la ignorancia y avanzar hacia una mayor comprensión. La pregunta más importante no es si llegará la luz, sino si estaremos despiertos cuando llegue la luz.

🗡️ La Espada FlamígeraEl Símbolo Masónico que Guarda el Poder de la VerdadDesde tiempos antiguos, la espada ha acompañad...
20/08/2026

🗡️ La Espada Flamígera

El Símbolo Masónico que Guarda el Poder de la Verdad

Desde tiempos antiguos, la espada ha acompañado la historia de la humanidad como un símbolo de autoridad, honor y responsabilidad. En manos de un guerrero podía representar defensa y protección; en manos de un gobernante, justicia y poder; y en manos de un iniciado, podía convertirse en una representación del conocimiento y la transformación interior.

Dentro del simbolismo masónico existe una espada que posee una característica especial: su hoja parece estar envuelta en llamas. Es conocida como la Espada Flamígera, un símbolo que combina dos elementos de enorme fuerza simbólica: el acero, asociado con la voluntad y la determinación, y el fuego, relacionado con la purificación, la luz y la transformación.

A diferencia de una espada destinada únicamente al combate, la Espada Flamígera representa una fuerza simbólica. No habla de conquistar territorios ni de imponerse sobre otros, sino de dominar aquello que existe dentro del propio individuo: sus debilidades, sus pasiones descontroladas y sus limitaciones.

El fuego que aparece en este símbolo tiene un significado profundo. Desde las antiguas culturas, el fuego ha sido visto como un elemento capaz de transformar la materia. Puede destruir, pero también puede purificar y dar nueva forma. En el camino iniciático, representa ese proceso mediante el cual el ser humano abandona viejos hábitos y comienza una etapa de mayor conciencia.

La llama simboliza la luz del conocimiento. Es aquella claridad que permite distinguir entre lo justo y lo injusto, entre lo verdadero y lo falso. Pero esta luz también exige responsabilidad, porque quien adquiere conocimiento tiene el deber de utilizarlo correctamente.

La Espada Flamígera aparece asociada especialmente a la figura del Venerable Maestro dentro de muchas tradiciones masónicas, quien la utiliza como símbolo de autoridad y guía durante determinados momentos rituales. Su presencia recuerda que la verdadera autoridad no nace del poder, sino de la sabiduría, la justicia y la capacidad de servir.

En la tradición simbólica masónica, portar una espada no significa tener dominio sobre los demás, sino asumir un compromiso. La espada representa la defensa de los principios, la protección de la verdad y la vigilancia constante sobre las propias acciones.

Una de las enseñanzas más profundas de este símbolo es que la batalla más importante del ser humano no ocurre en el exterior, sino dentro de sí mismo. Antes de intentar corregir el mundo que lo rodea, debe aprender a ordenar su propio pensamiento, controlar sus impulsos y fortalecer su carácter.

La espada representa la voluntad; la llama representa la conciencia. Unidas, forman una imagen poderosa: la fuerza guiada por la sabiduría.

Porque una fuerza sin principios puede convertirse en destrucción, mientras que el conocimiento sin acción puede permanecer inútil. El equilibrio aparece cuando el ser humano aprende a utilizar su capacidad con responsabilidad.

A lo largo de la historia, el fuego ha acompañado muchos relatos de transformación. Desde las antiguas ceremonias de purificación hasta los mitos donde el fuego representa inspiración y conocimiento, la humanidad siempre ha visto en la llama una imagen del despertar interior.

La Espada Flamígera recoge esa antigua idea: el ser humano debe convertirse en constructor de sí mismo, utilizando la disciplina como herramienta y la sabiduría como guía.

En una época donde muchas personas buscan poder sin comprender la responsabilidad que implica, este símbolo ofrece una enseñanza diferente: la verdadera grandeza no está en tener fuerza, sino en saber dirigirla.

La espada puede cortar, pero también puede proteger. El fuego puede destruir, pero también puede iluminar. Todo depende de la mano que los utiliza y de la intención que los guía.

Por eso, la Espada Flamígera continúa siendo uno de los símbolos más fascinantes de la Masonería. No representa una amenaza, sino un recordatorio permanente de que todo conocimiento trae consigo una responsabilidad.

Al final, la pregunta que deja este antiguo símbolo no es:

"¿Qué poder tienes?"

Sino:

"¿Para qué utilizarás el poder que has adquirido?"

Porque la verdadera victoria del hombre no consiste en vencer a otros, sino en aprender a gobernarse a sí mismo.

"La espada más poderosa no es la que domina al mundo exterior, sino aquella que corta las sombras dentro del propio corazón."

MR

El V.I.T.R.I.O.L. es quizás el símbolo más denso y rico de la Cámara de Reflexiones. Explicarlo bien significa abrir un ...
17/08/2026

El V.I.T.R.I.O.L. es quizás el símbolo más denso y rico de la Cámara de Reflexiones. Explicarlo bien significa abrir un puente entre la alquimia, la Kabbalah, el Martinismo, la Masonería y el Hermetismo.

V.I.T.R.I.O.L.
Su sentido alquímico, masónico y esotérico

En la Cámara de Reflexiones suele leerse un enigmático acróstico: V.I.T.R.I.O.L.
Que corresponde a la frase latina: “Visita Interiora Terrae, Rectificando, Invenies Occultum Lapidem”
“Visita el interior de la tierra, y rectificando encontrarás la piedra oculta.”
Este lema resume el camino iniciático entero, desde la oscuridad de la materia hasta la revelación de la Luz.

Interpretación literal
El candidato, al entrar en la Cámara de Reflexiones, desciende al “interior de la tierra”. Este espacio negro, sombrío y sepulcral es como una gruta alquímica, símbolo del mundo material, del cuerpo y de las pasiones humanas. Pero allí, en medio de los huesos y las cenizas, se encuentra la promesa: la Piedra Oculta, es decir, el principio de la regeneración espiritual.

Sentido alquímico
En la alquimia, el lema V.I.T.R.I.O.L. describe el proceso de la Obra al Negro (Nigredo):
Visita interiora terrae: entrar en la putrefacción de la materia, aceptar la muerte, despojarse de lo vano.
Rectificando: purificar, refinar, ordenar lo que estaba descompuesto; separar lo sutil de lo grosero.
Invenies occultum lapidem: descubrir el Lapis Philosophorum, la Piedra Filosofal, que no es un objeto físico, sino el estado transmutado del propio ser.
La Cámara de Reflexiones es, entonces, el atanor vivo donde el recipiendario mismo se convierte en materia de la Obra.

Sentido kabbalístico
En la Kabbalah, el descenso al “interior de la tierra” equivale a la entrada en Malkuth, el reino material, cubierto de tinieblas y rodeado de Qliphoth. Rectificar es el acto de Tiqqun, la corrección: reconocer en uno mismo las cáscaras del ego y separarlas de la chispa divina que está oculta. La Piedra Oculta se vincula con la Yesod transfigurada: el fundamento secreto que sostiene el ascenso del Árbol de la Vida. Así, VITRIOL enseña que la Shekiná escondida en la oscuridad puede ser liberada por medio del trabajo interior.

Sentido martinista
Louis-Claude de Saint-Martin hablaba del “regreso al centro” y de la “reintegración del hombre en sus derechos primitivos”. El lema VITRIOL es una fórmula martinista por excelencia: el viaje interior, la introspección que revela lo que está oculto en nosotros mismos. La “piedra” es el Centro divino que, tras el proceso de rectificación, vuelve a brillar.
En el Ritual de los Elus Coëns, este proceso corresponde a la purificación de las capas del hombre caído para reencontrar la Luz del Verbo que lo habita.

Sentido hermético-rosacruciano
En la tradición rosacruz, VITRIOL estaba grabado en la tumba de Christian Rosenkreutz como clave de la regeneración. El adepto debía descender al “sepulcro” de su propia personalidad, reconocer la vanidad del mundo y despertar al “hombre nuevo” que mora oculto en su interior. La piedra oculta es el Rebis, el ser andrógino e íntegro, reconciliado con los opuestos.

Sentido masónico práctico
Para el Aprendiz Masón, VITRIOL significa:
Mírate a ti mismo antes de juzgar el mundo.
Rectifica tus pensamientos, palabras y actos.
Descubre la piedra bruta en ti, y trabaja en ella hasta hacerla cúbica, apta para el Templo.
Es, en suma, una fórmula para toda la vida masónica: ir dentro, purificarse, manifestar la Luz interior.

Aplicación vivencial
En la Cámara de Reflexiones, cuando el recipiendario ve este lema en las paredes, se enfrenta a una consigna que no debe tomar como un mero adorno. Es una invitación práctica:
Interiora terrae → revisa tus sombras.
Rectificando → corrige tus errores y pasiones.
Invenies lapidem → halla tu esencia inmortal.
Cada iniciado debería recordar el VITRIOL como una brújula para todo trabajo simbólico y espiritual.

El V.I.T.R.I.O.L. en siete pasos iniciáticos
1. VISITA
Visita = acercarse, entrar, disponerse a explorar. El viaje comienza con la decisión de mirar hacia dentro.
Alquimia: entrar al atanor, el vaso hermético donde la materia se transforma.
Kabbalah: dirigirse a Malkuth, el reino terrenal, para reconocer en él las chispas divinas atrapadas.
Martinismo: tomar conciencia de la caída y del estado actual del hombre.
Hermetismo: primer paso del axioma “Conócete a ti mismo”.
Masonería: el recipiendario entra a la Cámara de Reflexiones: primer acto de separación del mundo profano.

2. INTERIORA
Interiora = las entrañas, lo profundo, lo oculto. No basta mirar la superficie: se debe penetrar en la raíz.
Alquimia: sumergirse en la putrefacción, aceptar la Nigredo (descomposición necesaria).
Kabbalah: indagar en las Qliphoth, las cortezas que ocultan la Luz.
Martinismo: examinar las pasiones, errores y cadenas que atan al alma.
Hermetismo: descender al “subsuelo” del inconsciente personal y colectivo.
Masonería: el Aprendiz contempla el cráneo, la sal, la ceniza: imágenes de su propia finitud y corrupción.

3. TERRAE
Terrae = la tierra, el humus, el mundo material. El descenso no es al cielo, sino al polvo del que provenimos.
Alquimia: la tierra es la materia prima, caótica pero fértil.
Kabbalah: Malkuth como receptáculo oscuro; allí está la Shekiná exiliada.
Martinismo: reconocimiento del estado de exilio del hombre, alejado de su Principio.
Hermetismo: el principio “lo que está abajo es como lo que está arriba” implica reconciliarse con lo terrestre.
Masonería: la Cámara simboliza el centro de la tierra: de allí venimos y allí volveremos.

4. RECTIFICANDO
Rectificando = purificando, corrigiendo, enderezando el camino. Es el momento activo de la Obra.
Alquimia: separación de lo sutil y lo grosero; destilación, sublimación.
Kabbalah: Tiqqun (rectificación), que consiste en restaurar la armonía del alma y elevar las chispas.
Martinismo: el hombre trabaja en su propia reintegración, “rectificando” su voluntad y sus intenciones.
Hermetismo: disciplina mental y moral, para volver al orden natural.
Masonería: el Aprendiz comienza a trabajar la piedra bruta, limando sus imperfecciones.

5. INVENIES
Invenies = hallarás, descubrirás, reconocerás. El trabajo produce frutos: lo oculto se revela.
Alquimia: el hallazgo de la primera tintura, la materia que comienza a brillar.
Kabbalah: la revelación del Centro interior, donde la chispa divina se reconoce.
Martinismo: el buscador encuentra en sí mismo la huella del Verbo.
Hermetismo: gnosis: el conocimiento directo que no es dado, sino descubierto.
Masonería: el Aprendiz vislumbra la Luz que se le revelará en la Iniciación.

6. OCCULTUM
Occultum = escondido, secreto, velado. Lo esencial no está a la vista: hay que desvelarlo.
Alquimia: la Materia Prima está oculta bajo formas viles.
Kabbalah: el Sod (misterio), nivel más profundo de la Torá; lo divino está velado en lo cotidiano.
Martinismo: el hombre porta un germen oculto del Principio, que debe despertar.
Hermetismo: el secreto no es externo, sino interior.
Masonería: la verdad masónica está oculta en los símbolos; no se entrega, se revela al que trabaja.

7. LAPIDEM
Lapidem = la Piedra. La meta final: la Piedra Filosofal o Piedra Cúbica, símbolo de perfección.
Alquimia: el Lapis Philosophorum, que transmuta metales y almas; el Rebis, la unión de los opuestos.
Kabbalah: la Even Shetiyah, piedra fundacional del Templo; la piedra rechazada que se convierte en angular.
Martinismo: el Centro reintegrado, el Hombre Nuevo.
Hermetismo: la Piedra es el Sí mismo, la unidad restablecida con el Todo.
Masonería: la Piedra Cúbica que, de bruta, pasa a perfecta, apta para el Templo universal.

Síntesis
El VITRIOL es un mapa iniciático en siete pasos:
1. Visita → Entrar.
2. Interiora → Mirar dentro.
3. Terrae → Aceptar la materia.
4. Rectificando → Purificar.
5. Invenies → Hallar.
6. Occultum → Descubrir el secreto.
7. Lapidem → Alcanzar la Piedra.

Es, al mismo tiempo:

* Un ritual interior.
* Una fórmula alquímica.
* Un camino de reintegración.
* Una brújula masónica para todo Aprendiz.
M.R.

Antes de que la escuadra y el compás dominaran la iconografía masónica, otro símbolo presidía mandiles y logias del sigl...
09/08/2026

Antes de que la escuadra y el compás dominaran la iconografía masónica, otro símbolo presidía mandiles y logias del siglo XVIII: la colmena. Hoy casi olvidada, encierra una de las enseñanzas más hermosas de la Orden. La abeja trabaja sin descanso, pero jamás para sí misma: cada gota de miel es patrimonio común. Construye celdas hexagonales de perfección matemática absoluta “la geometría más eficiente posible, como demostraría la ciencia siglos después” sin haber estudiado geometría jamás. Y ninguna abeja sobrevive sola: la colmena es el organismo, el individuo es su célula. Por eso los masones la adoptaron como emblema de la industria, esa virtud que une el trabajo personal con el bien colectivo. Napoleón, iniciado o no “el debate sigue abierto”, sembró abejas doradas en su manto imperial. Los merovingios las enterraban con sus reyes. El mensaje atraviesa los siglos intacto: la dulzura es el resultado del trabajo compartido. Nadie edifica un templo solo.

🪶 El Templo Perdido del Rey Salomón: La Historia que Inspiró a la Masonería. Hace miles de años, en la antigua ciudad de...
07/08/2026

🪶 El Templo Perdido del Rey Salomón: La Historia que Inspiró a la Masonería.

Hace miles de años, en la antigua ciudad de Jerusalén, sobre una montaña considerada sagrada, comenzó la construcción de un edificio que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los símbolos más poderosos de la historia espiritual de la humanidad: el Templo del Rey Salomón.

Según las antiguas tradiciones, aquel templo no era simplemente una construcción hecha de piedra y madera. Representaba un punto de unión entre lo humano y lo divino, un lugar donde el conocimiento, la armonía y la búsqueda de la sabiduría encontraban su máxima expresión. Cada medida, cada columna y cada elemento del templo poseían un significado profundo relacionado con el orden del universo.

La tradición atribuye al rey Salomón la visión de levantar una obra única, un templo digno de albergar el símbolo de la presencia divina. Para lograrlo, habría contado con la colaboración de maestros constructores capaces de dominar los secretos de la arquitectura, la geometría y el trabajo de la piedra. Entre ellos destaca la figura de Hiram Abif, un personaje central dentro del simbolismo masónico, representado como un maestro de gran habilidad y profundo conocimiento.

Dentro de la Masonería, el Templo de Salomón adquiere un significado que va más allá de la historia de un edificio antiguo. Se convierte en una poderosa metáfora del ser humano. El templo exterior representa el templo interior que cada persona debe construir mediante el estudio, la disciplina, la virtud y el perfeccionamiento de su carácter.

Sus columnas, conocidas tradicionalmente como J y B, han sido interpretadas como símbolos de equilibrio entre fuerzas opuestas: la estabilidad y la fortaleza, la inteligencia y la acción, la materia y el espíritu. No son solamente elementos arquitectónicos, sino enseñanzas sobre la búsqueda del equilibrio en la vida.

Uno de los aspectos más fascinantes de esta tradición es la idea de que la construcción del templo nunca termina. La piedra más importante no es la que forma los muros de un edificio, sino aquella que representa al propio ser humano. Cada defecto corregido, cada conocimiento adquirido y cada acto de justicia son vistos como golpes del cincel que transforman la piedra en una obra más perfecta.

A través de los siglos, la imagen del Templo de Salomón ha inspirado innumerables interpretaciones. Para algunos representa un momento histórico; para otros, un símbolo universal de la búsqueda de la verdad y la sabiduría. Su misterio permanece porque no habla solamente de un lugar perdido en el pasado, sino de una construcción que continúa dentro de cada persona.

Quizás la mayor enseñanza de este antiguo templo sea que las grandes obras no comienzan con la colocación de una piedra, sino con una visión. Antes de levantar muros hacia el cielo, el hombre debe aprender a construir dentro de sí mismo los cimientos de la sabiduría, la humildad y la virtud.

"El templo más importante que un hombre puede construir no está hecho de piedra, sino de los principios que forman su alma"

EL PRIMER HOMBRE QUE DEBES GOBERNAR ERES TÚ MISMOMuchos creen que dirigir consiste en dar órdenes, ocupar un cargo o rec...
01/08/2026

EL PRIMER HOMBRE QUE DEBES GOBERNAR ERES TÚ MISMO

Muchos creen que dirigir consiste en dar órdenes, ocupar un cargo o recibir reconocimiento. Sin embargo, la verdadera tradición iniciática enseña algo mucho más exigente: nadie puede conducir a otros si antes no ha aprendido a gobernar sus propios pensamientos, emociones y pasiones.

El auténtico liderazgo nace del silencio, de la disciplina y del ejemplo. Una palabra dicha con rectitud vale más que cien discursos pronunciados desde el orgullo.

Cada decisión cotidiana es un cincel sobre la piedra interior. La paciencia vence al impulso. La prudencia supera a la fuerza. La constancia derrota al talento cuando éste carece de disciplina.

Quien aspira a construir un mundo mejor debe comenzar edificando un carácter incorruptible. Ese trabajo rara vez recibe aplausos, pero es el único capaz de resistir el paso del tiempo.

La verdadera autoridad no se impone: se inspira.

¿Qué aspecto de tu carácter estás construyendo hoy?

.:LOS VIAJES EN LA MASONERÍA:.  Toda posibilidad de progreso, tanto interior como exterior, estriba en el reconocimiento...
31/07/2026

.:LOS VIAJES EN LA MASONERÍA:.

Toda posibilidad de progreso, tanto interior como exterior, estriba en el reconocimiento de un camino como algo que está delante de nosotros y en el discernimiento de una determinada dirección, hacia una meta que percibimos con mayor o menor claridad.

Nuestros pies físicos, así como nuestros pensamientos, que, de una manera análoga, paso por paso, parecen dirigirse en cierto sentido, marchan precisamente, en forma espontánea y automática, en aquella exacta dirección en la cual se fija nuestra mirada, o bien nuestra visión interior.

Si nuestra mirada y nuestra visión se fijan en algún obstáculo, dificultad, contrariedad y condición indeseables, en el temor o presentimiento de algo desagradable, no debemos, pues, maravillarnos de que vayamos a dar directa y precisamente con ese obstáculo, o con el objeto de nuestros temores.

Además, una recepción o visión oscura e indefinida dificulta nuestra marcha y hace nuestros pasos inciertos y vacilantes, por lo que tropezamos continuamente con los obstáculos que aparecen en el camino, mientras cuando vemos delante de nosotros con toda claridad y discernimos perfectamente nuestra senda, nuestra marcha es fácil, rápida, directa y segura, y superamos fácilmente todos los obstáculos que podamos encontrar.

Lo mismo sucede con nuestra marcha intelectual hacia la Verdad y con la marcha moral hacia un ideal de perfección, que se nos revela siempre con mayor claridad según nos adelantemos en la senda que debe conducirnos a su realización. Y a la misma Ley obedecen nuestros esfuerzos dirigidos hacia un particular objeto, hacia el que tienden y en el que se concentran nuestros deseos y aspiraciones: la marcha es más fácil, rápida y directa según aprendemos a concentrar en ese objeto las mejores energías de nuestro pensamiento y, sobre todo, a contemplarlo, verlo y discernirlo con perfecta claridad. La concentración de nuestras energías interiores hacia una meta determinada es, en todo caso, la base indispensable de todo esfuerzo que podamos hacer y de todo paso que podamos dar en esa dirección.

La ceremonia de recepción del candidato en el primer grado consiste esencialmente en tres viajes que sintetizan admirablemente todo su progreso masónico en los tres grados. Cada viaje representa así un nuevo estado, un período distinto y una nueva etapa de su progreso.

QUE ENTENDEMOS POR VERDAD:.LA VERDAD en la masonería, es un principio fundamental que guía nuestros pasos en la búsqueda...
30/07/2026

QUE ENTENDEMOS POR VERDAD:.

LA VERDAD en la masonería, es un principio fundamental que guía nuestros pasos en la búsqueda del conocimiento y la sabiduría. Es la luz que ilumina nuestro camino hacia la comprensión de la realidad y la trascendencia del ser humano.

Pero... te has preguntado que es LA VERDAD, a cual verdad hacemos referencia cuando hablamos de ella?

LA VERDAD, es la base sobre la cual se construye la fraternidad masónica, ya que solo a través de ella podemos alcanzar la armonía y el entendimiento mutuo.
Es el pilar que sostiene nuestras acciones y decisiones, guiándonos hacia la rectitud y la justicia.

En la masonería, LA VERDAD no se limita a la simple veracidad de los hechos, sino que va más allá de lo que podemos comprobar a simple vista, abarca la búsqueda de la verdad espiritual, o sea la verdad moral.
Nos impulsa a cuestionar y explorar los límites de nuestro conocimiento, a desafiar las ideas preconcebidas y a estar siempre dispuestos a aprender, crecer y a aceptar nuevas ideas y opiniones, por esto LA VERDAD de la que hablamos es viva y se va transformando y evolucionando con el pasar del tiempo.

LA VERDAD masónica no es absoluta ni estática como comentamos, sino que es un camino constante de indagación, aprendizaje y descubrimiento.
Es una invitación a la reflexión y al diálogo tolerante de opiniones contrarias, para en su síntesis, encontrar la oportunidad de ser mejores como seres humanos, es la apertura mental y el respeto por las opiniones y creencias de los demás, sin importar de donde venga la opinión.

En resumen, podemos decir que LA VERDAD en la masonería es el faro que nos guía en nuestra búsqueda de la excelencia.
Es el principio que nos impulsa a ser mejores seres humanos, a contribuir al progreso de la humanidad y a trabajar por un mundo más justo y equitativo, siempre estando en una constante busqueda de la VERDAD.

Dirección

Calle López Pasos 312 Carmen De La Legua
Lima
CARMENDELALEGUAYREYNOSO CALLAO,LIMAPERÚ

Horario de Apertura

Lunes 19:30 - 12:00
Martes 19:30 - 12:00
Miércoles 19:30 - 12:00
Jueves 19:30 - 12:00
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