13/04/2021
En septiembre de 2019 el P. Arturo Sosa SJ convocaba un Año Ignaciano con el fin de celebrar el camino de conversión que llevó a Ignacio desde la agonía de su habitación en Loyola, hasta ver nuevas todas las cosas en Cristo en la cueva de Manresa. El Año Ignaciano se abrirá el 20 de mayo (500 años de la herida en Pamplona), y durará hasta el 31 de julio del próximo año, festividad del santo.
¿Cómo podríamos sacar provecho de este año largo? ¿Cómo situarnos? Sin duda, habrá quien aproveche para conocer la vida de Íñigo y cuáles fueron esos pasos heridos que le llevaron de querer ser un distinguido caballero a ser un pobre peregrino que deseaba servir a Cristo. Conocer a las personas es un paso importante, sin duda, pero corremos el peligro de situarnos como meros espectadores que sienten ciertas emociones, pero, al final, siguen igual: nada cambia. Otra posibilidad es pasar de ser espectadores a ser actores: ¿será posible que lo que le pasó a Ignacio me pueda pasar a mí? ¿Hay algo en su camino de conversión que me invite a dejar algunas cosas y a echarme a andar? ¿Puede ser Jesús, al fin, el Señor de mi vida? ¿Acaso lo querrá Él así?
Tres aportaciones que el camino de Ignacio puede ofrecer a nuestro camino de conversión.
https://sites.google.com/view/una-invitacin-al-ao-ignaciano/