El Retorno de los Brujos - Tupi Guaraní

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TUPÃ es el Dios Supremo de la raza guaraní.Es como el Dios de los cristianos, bueno y misericordioso. TUPÃ es todopodero...
30/09/2018

TUPÃ es el Dios Supremo de la raza guaraní.
Es como el Dios de los cristianos, bueno y misericordioso. TUPÃ es todopoderoso, que al principio creó todas las cosas.
La Raza Guaraní le adora como el Creador del universo todo y le tiene como el Padre Santo de la estirpe nativa.
Todo lo que existe es obra de sus manos.

Para los guaraníes TUPÃ es la misma bondad, la suprema virtud. Él creó de la nada todas las cosas.

TUPÃ OĨ AVEI TATAJYVA ÑE’ẼME

Yguasu mboypýrigui
ohua’ĩva’ekue
yma, ymaite
oikuaaukaséva
avápa ra’e,
ojapova’ekue
yvy ha yvága

kyvõ oğuahẽvo
ojuhu hikuái
upe Karai
Heraha TUPÃ

LA RELIGIÓN GUARANI La faceta espiritual del guaraní constituye uno de los aspectos más llamativos y atrayente de su cul...
05/08/2018

LA RELIGIÓN GUARANI
La faceta espiritual del guaraní constituye uno de los aspectos más llamativos y atrayente de su cultura.
Desde el mismo momento de la conquista hispánica, llamo la atención de los conquistadores y colonizadores el hecho de que los guaraní no poseyeran templos, ni ídolos o imágenes para venerar, ni grandes centros ceremoniales.
No dudaron en concluir que se trataba de un pueblo sin ningún tipo de creencias religiosas. La verdad era otra, la religiosidad existía y era profundamente espiritual, a tal punto de no necesitar de templos ni de ídolos tallados.
Ñanderuvusu, nuestro padre grande, o Ñamandu, el primero, el origen y principio, o Ñandejara, nuestro dueño, eran los nombres que hacían referencia a una deidad. En cuanto a la

RELIGIÓN podemos señalar que es el centro del cual proceden formas de comportamiento y la cultura misma del indígena. Los Guaraní son monoteístas. Creen en Ñande Ru Papa, Tenonde (nuestro padre, el último entre los últimos, pero el primero de todos), los Pâi por su parte veneran a Ñane Ramói Papa (nuestro abuelo ultimo y primero). En fin, el solo hecho de concebir la existencia de dicho Dios, es signo elocuente de su comprensión del proceso de la creación, con fundamento religioso, claro.
Por otra parte, el concebir un padre, último y primero, es algo notablemente llamativo, que no todas las culturas primitivas llegaron a concebir. El Dios, a más de crear el universo, la tierra, los animales, vegetales, minerales, al ser humano, etc; primero crea el fundamento del lenguaje humano (el idioma, la palabra), una porción de amor al prójimo, y crea un himno sagrado, en su soledad; y hace que formen parte el lenguaje, el amor, y el himno de su propia divinidad. Este principio justifica el tremendo valor que tiene para el indígena, la palabra. El ñe'êngatu, por consiguiente, es quien tiene el don, la virtud de usar la palabra.
Por otra parte, él busca el aguyje y lo logra mediante el tekokatu , es decir la vida plena. El indígena busca el tekokatu, mediante ejercicios morales, físicos, y conviviendo en armonía con la naturaleza. La palabra katu (ngatu) es también una excelente unidad para medir los alcances de la civilización Guarani. Katu quiere decir pleno o perfecto, por ello la Iglesia Cristiana toma la expresión Marangatu (Marä'ÿ = inmaculado + ngatu = perfecto) para referirse a los santos. El indígena tiene la concepción de lo perfecto y de la perfección, otra virtud que no todas las culturas antiguas concebían.
Además del tekokatu, el indígena plantea el tekojoja (vida justa, igualitaria), y también, pone de manifiesto el jekupyty (teko + rupyty), sinónimo de solidaridad.
Quien no ingresó al mundo profundo del Guarani puede seguir juzgando equivocada y hasta maliciosamente, pero quien conoce una parte de aquella cosmovisión Guarani, no puede menos que asombrarse y ponderar extraordinariamente los altos kilates de la Civilización Guarani. 500 años y un poco después del "descubrimiento oficial" del continente americano, la palabra Guarani, el idioma Guarani, sigue vigente, y hablado por la mayoría de la población paraguaya, tan solo a manera de un ejemplo.
Mucha gente ignorante de la cosmovisión Guarani, se preguntó mas de una vez, si por que ellos no trabajan como "nosotros", o porqué no construyen como "nosotros". Y la cuestión y su explicación pasan en este caso, por una cuestión filosófica-religiosa.
El Guarani tiene una concepción muy espiritual -no materialista- de la vida terrena. Él no viene a la tierra para vivir eternamente, es un simple transeúnte hacia otra meta; es un individuo de corta existencia terrenal, así piensan y dicen ellos. Por esa razón, es que para el Guarani la tierra, los animales, los vegetales, los minerales, en fin, la naturaleza no tiene "dueños".
El Guarani viene al mundo terrenal para lograr una perfección, un estado de plenitud, el aguyje . Para ello debe convivir armónicamente con sus semejantes y fundamentalmente con la naturaleza que le rodea. Debe usar la naturaleza pero racionalmente, pensando fraternal y solidariamente en los demás. En la naturaleza cada componente tiene un genio protector ( Jarýi o Póra ), así; tajy jarýi, guasu jarýi, ka'a jarýi, etc. los cuales se manifiestan -para advertir o sancionar- a quienes osaren abusar de la naturaleza, por ejemplo matando 20 guasu, cuando que probablemente precise de uno solamente para alimentarse él y su familia, y para dar (porombojopói) a algún vecino.

El uso de la naturaleza conlleva al agotamiento de la misma y es esa señal, la que mueve al indígena a buscar una tierra nueva, fértil, virgen, no explotada aún, es el yvy marâ'ÿ ; a la cual llega mediante un constante peregrinar nómada. El lugar abandonado volverá a regenerar y servirá a otros. Esta es la razón fundamental del nomadismo Guarani. En principio el indígena se dedicaba a la simple recolección (po'o. Po = producto + 'o = extraer, sacar). El nomadismo no tiene su causa única -como muchos piensan- en la necesidad de migrar luego del fallecimiento de algún líder, pues su almaquedará rondando y molestando a la comunidad; sino y fundamentalmente, tiene su causa en la necesidad de hallar un nuevo yvy marä'ÿ. Recordemos que era común el culto a los huesos -El escritor e historiador, Cadogan lo recuerda en su obra Ayvu Rapyta- de allí que los indígenas recuperaban los huesos de sus difuntos, y los llevaban consigo; ofreciéndoles frecuentemente sus plegarias, cantos y danzas (ñembo'e jeroky), procurando la reencarnación, inspirados en el mito-que sobre la reencarnación- protagonizó el mítico Pa'i rete kuaray.
Otra seña de la conciencia de que la vida terrena es pasajera, es el hecho de que el indígena nunca puso su nombre a un lugar -costumbre común entre paraguayos y extranjeros- en nombres de ciudades, calles, etc. Más bien, él toma su nombre de la naturaleza, así: Kapi'ata, el Mburuvicha toma su nombre del vegetal kapi'i'atâ. El indígena es un profundo protector y conocedor de la naturaleza. Su vida tiene sentido, tiene razón en el monte, en la naturaleza. La raza guaraní en la actualidad se divide principalmente en cuatro etnias, a saber: Mbyá, Avá, Paí ó Pañ' y Chiripá. Sin embargo, de acuerdo al material bibliográfico que se consulte y al periodo de la historia al que esté refiriendo, es posible encontrar muchos más grupos humanos guaraníes con otras denominaciones. Es por ello que definir claramente el espacio geográfico que ocupaban a la llegada de los españoles se dificulta bastante, dado que de acuerdo a los grupos y sub-grupos étnicos a los que se haga referencia, difiere la magnitud de la superficie de su hábitat. Por ejemplo, Hélene Clastrés habla de los tupí-guaraní y los sitúa entre la cuenca inferior del río Amazonas – Cananea – hasta Río Grande do Sul de Norte a Sur, y desde el Atlántico hasta el Río Paraguay de Este a Oeste[1]; el Padre Franz Müller, misionero que trabajó con los guaraníes a principios del siglo XX – 1908 – deja registrode la ubicación de los guaraníes a esa altura de la historia "A partir de los 27º de latitud Sud hasta aproximadamente los 25º lat. Sud hacia el Norte tiene su habitat casi exclusivamente los Mbyá en la llanura y los Guayakí en las serranías... Desde allí hacia e Norte, aún llegando hasta el Salto Guairá y más allá hasta entrar en Matto Grosso, aparecen, según nuestros datos, los Mbyá, si bien no como una colectividad cerrada, sino entre las tribus Pañ' y Chiripá como un enclave y mezclados con ellos. Los asentamientos de los Chiripá se encuentran, en su mayoría, hacia el Sud, los de los Pañ' generalmente hacia el Norte del río Jejuiguazú" y otra investigación sobre las etnias Mbyá y Avá Guaraní, sugiere su ubicación entre las mesopotamias conformadas por los ríos Uruguay, Paraná y Paraguay.
De tales lecturas se desprende la vasta superficie habitada naturalmente por esta raza. Dentro de la cual encontraban todo lo necesario para su supervivencia y el desarrollo de su cultura.

EL CULTO A LOS MU***OS: para los guaraníes el espíritu de los antepasados y de los héroes míticos están siempre vivos en el seno de la comunidad, no solo simbólicamente, sino realmente habitan en los adornos que los representan; existen relaciones muy estrechas y continuas entre la comunidad de los vivos y la de los mu***os, que se manifiesta en la ayuda mutua, los mu***os los proveen de alimentos, les enviaban la lluvia, velan por su bienestar y los estimulaban en la guerra, en cambio éstos, aparte de los ritos, ofrendas y vengar a los mu***os en honor a ellos celebraban una gran fiesta anual .

EL CHAMAN O SACERDOTE: en suma es el chamán un sacerdote dotado de poderes sobrenaturales, que tiene el poder de hacer llover (pluviomago), adivino, profeta, hechicero, sabio, médico, jefe espiritual de la comunidad y director de danzas y ceremonias. El poder del chamán es muy grande, entra en comunicación con los espíritus buenos y malos y defiende a su comunidad contra aquellos que son malos.
La Teogonía Guaraní comienza, personificando el Poder Ordenador, infinito, Universal y Eterno, en TUPÁ. Es decir, que es el mismo, la totalidad pródiga de los bienes necesarios para subsistir. Habita en los dominios de KUARAHY, el Sol, origen de la luz, morada de la madre de la luz. A su vez este genera una personificación ya canalizada en el sentido de ámbito universal: ARA, que significa día, espacio de cielo, tiempo, y por consiguiente, luz. Sigue YASY, la luna, a la que se considera madre de la raza, y que por ello conserva un sentido sexual perfectamente determinado (mujer, hembra, fuente fecunda, etc.).
A YASY, siguiendo ese concepto se la considera "madre de las plantas", de los frutos que germinan y las flores de todo orden. Por consiguiente, el sentido vital de su influencia se hace sentir en el curso de las aguas y mantiene su gravitación sobre las estaciones y sobre la estabilidad productora del suelo.

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