13/05/2026
🇵🇾 Mayo, mes de la Patria, vive intensamente en el corazón de cada paraguayo.
Es tiempo en que los colores de nuestra bandera —rojo, blanco y azul— visten con orgullo cada rincón del país: desde las humildes escuelas hasta las grandes instituciones públicas, evocando nuestra identidad, nuestra memoria y el legado de quienes forjaron la nación.
En este espíritu de patriotismo y reflexión histórica, la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Pilar comparte estos valiosos retazos de la historia paraguaya, con el propósito de fortalecer el conocimiento, la memoria colectiva y el amor por nuestra patria. 🇵🇾✨
Los revolucionarios paraguayos no fueron los únicos que dejaron por corto tiempo en el gobierno al funcionario español, si bien le hayan quitado el poder. Algo parecido ocurrió en 1810 en Santa Fé, en Quito y en otras ciudades americanas. Como el juramento de fidelidad a Fernando VII, la permanencia del gobernador o virrey en el gobierno, como figura simbólica, fue una maniobra política que disfrazaba el objetivo de la independencia total. En el Paraguay existía otro motivo más para dejar a Velasco en el gobierno. La revolución de mayo fue una conspiración de civiles y militares, con ramificaciones en varios puntos del país. De acuerdo con el plan inicial, Fulgencio Yegros debía armar un grupo de hombres en Itapúa, para marchar con ellos hasta las Cordilleras, donde se le sumaría Manuel A. Cabañas con otro grupo de patriotas, para seguir camino hasta Asunción. También marcharían hasta Asunción grupos procedentes de otros puntos del país. Blas Rojas de Aranda, quien se encontraba en Corrientes al mando de tropas paraguayas, se sumaría al movimiento. En Asunción, los oficiales sublevados (Caballero, Iturbe y otros) entregarían los cuarteles a los revolucionarios. Pero este plan inicial debió cambiarse porque Velasco se enteró de la conspiración, por lo que Caballero y sus compañeros decidieron dar el golpe sin esperar a Fulgencio Yegros y los demás dirigentes.
Cuando Velasco cedió, los oficiales dirigidos por Caballero hicieron llamar a Fulgencio Yegros y al doctor José Gaspar de Francia. Este último, que se encontraba en su quinta de Trinidad, llegó a Asunción para integrar el triunvirato junto a Velasco y Zeballos. Yegros, desde Itapúa, viajó rápidamente a Asunción, donde fue recibido por una muchedumbre. El triunvirato, que fue un gobierno provisorio, convocó un congreso para que los paraguayos eligieran un nuevo gobierno. El congreso se reunió entre el 17 y el 20 de junio de 1811, y eligió una Junta de gobierno integrada por cinco miembros: Yegros (presidente), Mora (secretario), Francia, Caballero y Bogarín. Esta fue la primera elección de autoridades del Paraguay independiente, si bien el sistema de elección fue indirecto. En efecto, los pueblos y localidades nombraron sus representantes para el Congreso; estos representantes, a su vez, eligieron a la Junta presidida por Yegros. Pese a las limitaciones del sistema de elección indirecta, aquella elección de autoridades significó una superación del sistema anterior, en que los nombramientos venían de España, sin ninguna participación paraguaya. Por otra parte, en aquel tiempo no existía en ningún país del mundo un sistema electoral democrático, tal como lo entendemos hoy.
Fuente : Guido Rodríguez Alcalá